ISAGEN, uno de los adjudicatarios de la subasta de energía de largo plazo de Colombia, avanza con un pipeline renovable superior a 1,4 GW, compuesto por aproximadamente 820 MW solares en proceso de cierre y otros 600 MW en desarrollo interno. La compañía apunta a incorporar 1 GW de nueva capacidad hasta 2027 y 3 GW adicionales hacia 2035.
Así lo aseguró Esteban Arroyave, líder del equipo de proyectos de ISAGEN, en el marco de Future Energy Summit (FES) Colombia 2026, donde detalla los avances de la cartera renovable y las condiciones que considera necesarias para acelerar las inversiones en el mercado eléctrico colombiano.
“Los 820 MW están en proceso de cierre, son proyectos solares en diferentes etapas, algunos operando, otros en ready to build. La idea es comenzar la construcción entre finales de este año y principios del próximo. La meta es de aquí al 2027 tener 1 GW nuevo de capacidad”, señaló Arroyave.
A esa cartera se suman otros 600 MW de proyectos desarrollados internamente, que podrían alcanzar la etapa Ready to Build hacia finales de 2027 o principios de 2028. La estrategia de crecimiento combina el desarrollo propio con la adquisición de activos, bajo el criterio de incorporar exclusivamente proyectos de generación renovable.
Su plan de inversiones contempla 1000 millones de dólares. Para financiar parcialmente esta expansión, la compañía vendió 500 MW de activos hidroeléctricos y solares maduros, mediante una estrategia de rotación de capital que le permitiría liberar recursos y destinarlos a nuevas iniciativas de generación.
“Es parte de lo que estamos mirando: cómo vamos viendo oportunidades en el mercado siempre y cuando sean 100% renovables, aprovechando las oportunidades y construyendo y creciendo a punta de adquisiciones”, explica el ejecutivo.
La compañía también analiza la posibilidad de incorporar hasta 4 GWh de baterías a sus proyectos solares, aunque reconoce que la viabilidad económica de estas inversiones dependerá de la evolución del mercado eléctrico colombiano y de los mecanismos regulatorios que permitan remunerar los servicios del almacenamiento.
“Si fuéramos a hibridar todos esos proyectos, podríamos llegar a 4 GWh. Las ganas están, si podemos, lo haremos”, afirmó el ejecutivo.
ISAGEN analiza su adjudicación en la subasta de Colombia
Cabe recordar que, en paralelo a su estrategia de expansión, la compañía avanza con Bosques Solares de los Llanos 8, el proyecto adjudicado en la subasta de largo plazo de Colombia realizada en julio, que contempla 170 MW de capacidad solar instalada en corriente alterna y la integración de almacenamiento energético.
La configuración prevista contempla aproximadamente 125 MWh de baterías en una primera fase, mientras que el diseño de mayor escala permitiría alcanzar los 480 MWh.
La adjudicación se produjo en una licitación que diferenciaba entre una curva de suministro exclusivamente solar, correspondiente al Producto 2, y otra curva plana con almacenamiento hasta las 22 horas, incluida en el Producto 3.
No obstante, el ejecutivo reconoce que la estructuración financiera de las ofertas resultó compleja, debido a la escasez de mecanismos de remuneración complementarios a los contratos de compraventa de energía.
“Fue difícil y retador porque realmente no hay tantas fuentes de ingresos más allá del PPA que se firmó con los compradores”, advirtió.
Según Arroyave, la licitación también evidenció un volumen de demanda superior a la energía finalmente adjudicada, aunque las diferencias entre las expectativas de precios de compradores y vendedores limitaron las contrataciones.
A ello se suma la dificultad de rentabilizar las baterías exclusivamente mediante arbitraje de precios. “En un país donde realmente a las 7 de la noche pagamos prácticamente el mismo precio por kilovatio que a mediodía, es difícil”, señaló.
Pese a estos desafíos, ISAGEN se encuentra en proceso de cierre para la adquisición de Bosques Solares de los Llanos 8 y proyecta comenzar su construcción durante 2026.
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En cuanto a los demás segmentos de la licitación, Arroyave explica que la empresa no participó en el Producto 1, correspondiente a una curva plana de suministro durante las 24 horas, aunque sí contemplaba presentar ofertas para el Producto 4.
“En el Producto 4 sí teníamos intenciones de participar; sin embargo, nos fue muy bien en los otros productos”, concluyó.
¿Qué condiciones necesita el mercado colombiano para atraer nuevas inversiones?
Más allá de los resultados de la subasta, ISAGEN identifica la estabilidad regulatoria y la confianza inversionista como dos factores determinantes para acelerar el desarrollo de nueva capacidad de generación en Colombia, especialmente ante las necesidades de abastecimiento previstas para los próximos años.
“Cuando nosotros hacemos inversiones en proyectos estamos pensando en 30 a 35 años, y tanto cambio y tanta incertidumbre con relación al cambio de reglas realmente ahuyenta a los diferentes inversionistas”, advierte Arroyave.
El directivo considera que el país necesita ampliar su oferta energética y generar condiciones que incentiven tanto la llegada de nuevos desarrolladores como la continuidad de las inversiones de los actores existentes.
En ese escenario, destaca la importancia de avanzar en una regulación específica para el almacenamiento. Si bien Colombia permite la conexión de baterías al sistema eléctrico, todavía existen desafíos para establecer mecanismos de remuneración que faciliten su despliegue comercial.
“Falta poder hacer arbitraje, temas de cargo por potencia, servicios auxiliares; es ahí donde todavía hay que afinar un poco”, puntualizó.
La necesidad de estas herramientas cobra relevancia ante las perspectivas de incorporación de nueva generación. Según Arroyave, la tecnología solar concentraría buena parte de los proyectos que podrían entrar en operación durante los próximos años, mientras que otras alternativas enfrentan mayores plazos de desarrollo.
En particular, el ejecutivo señala que, aunque existen iniciativas relevantes como Hidroituango y los desarrollos previstos en La Guajira, el sistema también necesita capacidad firme para responder a los períodos de máxima demanda.
En cuanto a las perspectivas de expansión, Arroyave estima que Colombia podría incorporar aproximadamente 3,5 GW de nueva capacidad solar hasta 2030.
“Yo vi la meta que pone la UPME de 4.5 o 4.6 GW; si uno mira históricamente entró solo el 21 al 23% de eso, pero yo sí soy optimista y creo que pueden llegar unos 3.5 GW nuevos de aquí al 2030 en solar”, manifestó.
Respecto de otras tecnologías, el representante de ISAGEN observa dificultades para incorporar nueva generación térmica debido a los tiempos de suministro de equipos, que pueden alcanzar al menos cinco años para la adquisición de una turbina de gas. A su vez, reconoce los desafíos que enfrentan los desarrollos eólicos.
La expansión de la infraestructura de transporte de electricidad constituye otro condicionante para el crecimiento del sector. El directivo advierte que la construcción de subestaciones y líneas puede demandar entre cuatro y cinco años como mínimo, con proyectos que llegan a extenderse durante diez o 15 años.
En consecuencia, plantea la necesidad de anticipar las inversiones en transmisión y distribución, incluso ante la disponibilidad actual de puntos de conexión para nuevos proyectos.
Finalmente, Arroyave evita cuantificar la capacidad de almacenamiento que podría incorporarse al sistema colombiano hasta 2030, debido a la incertidumbre sobre las condiciones económicas y regulatorias. No obstante, considera que una mayor participación de las baterías será necesaria para complementar el crecimiento solar.
“En almacenamiento es una bola de cristal porque hoy realmente no están las condiciones dadas desde el punto de vista que hemos hablado, pero si eso se arregla, que es lo que el país necesita y no veo otra solución al 2030, sí pueden entrar muchos gigas de almacenamiento”, concluyó.

