Empresas Públicas de Medellín (EPM) salió de la reciente subasta colombiana con 285 MW solares adjudicados y un salto relevante en su estrategia de diversificación.
La compañía obtuvo contratos para los proyectos Andes y Yariquíes, dos desarrollos ubicados en un mismo emplazamiento y que, en términos operativos, funcionarán prácticamente como una única iniciativa.
“Adjudicamos los proyectos Andes y Yariquíes, que ambos suman 285 MW, ya es una apuesta mayor. Nuestro parque actual es de 83 MW, aquí daremos un salto importante a una capacidad ya más significativa”, aseguró Alberto Mejía Reyes, gerente de Generación Energía de Empresas Públicas de Medellín (EPM), en diálogo con Energía Estratégica.
“Yo pienso que la subasta fue exitosa. El producto, particularmente el producto 2, fue un producto que logró cierre y nos parece que eso es algo importante”, agregó.
El resultado cobra otra dimensión dentro del portafolio de la empresa: actualmente EPM cuenta con aproximadamente 4600 MW instalados, concentrados principalmente en generación hidroeléctrica, mientras que su operación fotovoltaica se limita hoy al parque Tepuy, de 83 MW.
Pero los 285 MW adjudicados representan solo una parte de la expansión que proyecta la compañía. EPM tiene como objetivo alcanzar alrededor de 1000 MW solares hacia 2030, una meta que ya contempla la capacidad de Andes y Yariquíes.
A ese crecimiento se sumarán 1200 MW de la segunda etapa de Hidroituango, cuya entrada está prevista entre finales de 2027 y comienzos de 2028, además de una apuesta por incorporar aproximadamente 200 MW adicionales en pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas.
La expansión también estará acompañada por asociaciones con terceros. EPM mantiene conversaciones con jugadores internacionales interesados en ingresar al mercado colombiano de la mano de un socio local, aunque Mejía Reyes evitó revelar por ahora las compañías involucradas.
El movimiento se integra a una estrategia de mayor alcance. Para EPM, la energía solar debe complementar su fuerte base hidroeléctrica y ampliar la diversidad tecnológica del portafolio.
A partir de allí, la compañía ya mira el siguiente paso: analiza la posibilidad de incorporar almacenamiento a Andes y Yariquíes, una alternativa que hoy forma parte de la evaluación del proyecto y que conecta directamente con la discusión que dejó abierta la subasta sobre los productos con baterías.
La mirada de la compañía va más allá de estos dos desarrollos. Para el gerente, la incorporación de baterías comenzará a ser prácticamente inseparable del crecimiento fotovoltaico colombiano durante los próximos años, especialmente por el comportamiento horario de la oferta y la demanda.
“Definitivamente, nosotros no vemos en el mediano plazo proyectos solares en Colombia sin almacenamiento. Eso es casi que una necesidad”, enfatizó.
El planteo cobra relevancia tras lo ocurrido con los productos de la propia subasta que contemplaban baterías. Según Mejía Reyes, los tiempos otorgados para estructurar las propuestas con almacenamiento fueron demasiado acotados, considerando que se trata de un componente relativamente nuevo para el mercado colombiano y cuya regulación todavía atravesaba un proceso de consolidación.
EPM tenía interés directo en ese segmento. La compañía también participó en el Producto 4 con la intención de presentar uno de sus parques solares acompañado por baterías, pero esa categoría no consiguió cerrar por las condiciones de participación previstas en el proceso.
Para Mejía Reyes, allí quedó una oportunidad pendiente. “Yo creo que ese es un tema que hay que hacer muy rápido, una nueva subasta para almacenamiento”, plantea.
El gerente considera que Colombia podría estructurar una nueva subasta de expansión que incluya generación con almacenamiento y, en paralelo, un producto destinado exclusivamente a baterías para plantas renovables que ya se encuentran en operación.
Ese escenario podría intensificarse con la próxima expansión del propio portafolio de EPM. La empresa prevé incorporar otros 1.200 MW hidroeléctricos correspondientes a la segunda etapa de Hidroituango entre finales de 2027 y comienzos de 2028.
Seguir leyendo
En condiciones de hidrología normal o de La Niña, esa nueva capacidad convivirá con una penetración solar creciente. Mejía Reyes advierte que podrían multiplicarse los episodios de vertimiento durante las horas de mayor disponibilidad de generación, una situación que Colombia ya comenzó a experimentar.
Mejía Reyes ilustra el potencial de ese modelo con lo ocurrido durante un período de alta disponibilidad hidroeléctrica: con los embalses llenos, el precio de la energía llegó a situarse alrededor de 100 pesos por kilovatio hora durante las horas solares y alcanzó los 1.000 pesos por kilovatio hora durante la noche.
“Ese modelo también de un tema de baterías como un servicio para evitar que se vierta energía es una opción que también nosotros vemos viable”, sostiene.
EPM pide ajustes y nuevas subastas
La compañía también dejó recomendaciones tras participar del proceso. Para Mejía Reyes, la ausencia de adjudicación en algunos productos no debería traducirse en largos períodos hasta la siguiente convocatoria, especialmente cuando existe interés comprador y necesidades concretas de expansión.
Una de las propuestas pasa por complementar los requisitos mínimos de participación con precios de reserva que protejan a la demanda y, al mismo tiempo, permitan que una categoría pueda cerrar aun cuando haya pocos oferentes.
“La invitación para las nuevas subastas que se hagan es tener esos dos mecanismos, tanto precio de reserva como verificación de participación”, propuso.
EPM incluso sugiere revisar la forma en que se contabiliza la competencia, con la posibilidad de analizarla de manera más agregada y no necesariamente producto por producto. Otro de los puntos identificados es la eventual adjudicación de cantidades inferiores a las ofertadas por cada desarrollador. Para Mejía Reyes, esa alternativa puede dificultar el cierre financiero de las iniciativas si la capacidad finalmente contratada no permite sostener la estructura económica originalmente planteada.
El ejecutivo se muestra, no obstante, optimista respecto de una nueva convocatoria. Tras conversaciones mantenidas con las nuevas autoridades energéticas, espera que Colombia pueda volver a licitar los productos pendientes en un plazo relativamente corto.
La aspiración de EPM va incluso más allá de repetir este proceso. “Debería haber un cronograma preestablecido de subastas, por lo menos una al año de expansión para complementar el parque de generación”, afirmó Mejía Reyes.
El esquema permitiría, según la visión del ejecutivo, atraer nueva capacidad solar y eólica, pero también pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas, una tecnología en la que Colombia aún conserva potencial de desarrollo y que podría aportar generación fuera de las horas solares.
Para EPM, este tipo de contratos de largo plazo también constituye una herramienta de cobertura para la demanda frente a la volatilidad del mercado spot y el mayor costo de generación de algunas centrales térmicas.
La empresa quedó conforme con el precio obtenido en su propia adjudicación. “Nosotros quedamos muy contentos con nuestro precio. Nuestro precio fue el más competitivo”, destacó el gerente.
Aun en un contexto marcado por inflación, elevadas tasas de interés y cambio de Gobierno, Mejía Reyes considera que los rangos alcanzados en la subasta fueron compatibles con la capacidad de pago de la demanda y con la necesidad de contar con contratos de largo plazo.
Con un horizonte de crecimiento, Mejía Reyes resume la perspectiva de la empresa sobre el mercado colombiano: “Colombia es un país de grandes oportunidades”.
El desafío, bajo su lectura, será transformar esa disponibilidad de recursos solares, eólicos e hidroeléctricos en nueva capacidad contratada, inversiones y proyectos capaces de responder a las necesidades del sistema, mientras el almacenamiento comienza a ocupar un lugar cada vez más concreto dentro de la ecuación.
La ejecución de los contratos adjudicados en la subasta, el desarrollo del almacenamiento, la competencia en próximas convocatorias y las decisiones de la nueva administración serán parte del debate en Future Energy Summit Colombia, que se realizará el 1 de octubre en Bogotá.
El encuentro reunirá a actores públicos y privados ante una cuestión central para el sistema eléctrico: Colombia ya contrató 995 MW solares y 100 MW en baterías, pero el resultado definitivo dependerá de que esa capacidad consiga financiación, conexión y entrada en operación.

