El nombramiento de María Nohemí Arboleda Arango como próxima ministra de Minas y Energía ofrece la primera señal concreta sobre el rumbo que podría adoptar el sector renovable de Colombia desde el 7 de agosto. Su llegada desde XM, compañía responsable de operar el Sistema Interconectado Nacional y administrar el Mercado de Energía Mayorista, ubica la confiabilidad eléctrica y la planificación técnica en el centro de la transición gubernamental.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha presentado la designación como una decisión orientada a brindar tranquilidad al país y a los mercados. Arboleda asumirá una cartera con importantes desafíos: destrabar la entrada de nuevos proyectos, fortalecer la suficiencia de la oferta energética, recuperar la confianza de los inversionistas y consolidar una transición energética que avance sin comprometer la confiabilidad del sistema.
“Devuelve mucha credibilidad. Entra una persona con un mapa claro en la cabeza, que sabe qué es lo que hay que hacer. Tiene las alianzas y los puentes identificados. Es idónea para el cargo”, sostuvo Natalia García, CEO de Enermant, en diálogo con Energía Estratégica.
El perfil de la futura funcionaria coincide con uno de los principales reclamos expresados por los especialistas entrevistados por Energía Estratégica: recuperar la conducción técnica, la previsibilidad regulatoria y la coordinación entre las instituciones del sector.
En contacto con este medio, además de Natalia García; Adriana García Molano, abogada experta en temas regulatorios; Juan Pablo Gutiérrez, abogado del sector energético; y Juanita Hernández Vidal, Managing Partner de Estudio Legal Hernández, coinciden en que la nueva administración no podrá limitarse a ampliar la capacidad solar y eólica.
La seguridad del sistema, el respaldo de las fuentes variables, el almacenamiento y la recuperación de la confianza inversora aparecen entre las prioridades inmediatas. El desafío de Arboleda será atender la coyuntura sin frenar las reformas estructurales que necesita el mercado.
“En este momento lo importante es devolver la confianza al inversionista porque ya estamos pavimentando la calle que nos va a llevar hasta allá. El tema es que si no hay carros, la calle no sirve para nada”, advirtió Natalia García.
La previsibilidad también será determinante para que esa confianza se traduzca en recursos. Adriana García explica que los desarrolladores necesitan reglas claras, estables y exigibles sobre la remuneración de los proyectos, su impacto fiscal, los mecanismos de contratación y la capacidad de pago de la demanda. En un sector intensivo en capital y con horizontes de largo plazo, la seguridad jurídica no es un asunto accesorio: es la condición que permite estructurar, financiar y ejecutar proyectos con confianza en que las reglas de juego no cambiarán de manera inesperada.
“Se requiere institucionalidad además de legislación y regulación estable que dé tranquilidad a los inversionistas para poder inyectar esos recursos y así poder ejecutar los proyectos”, manifestó la abogada regulatoria.
El primer examen de la futura ministra será garantizar la suficiencia de la oferta ante el crecimiento de la demanda y el riesgo de un nuevo fenómeno de El Niño. Los especialistas advierten que el sistema enfrenta una brecha entre las necesidades de consumo y la velocidad con la que ingresan nuevas centrales.
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“Con la oferta que tenemos de energía y la demanda que viene creciendo a este ritmo, porque ya nos estamos electrificando, va a haber racionamiento sí o sí”, alerta la CEO de Enermant.
“Tienen que ver cuáles son los proyectos que en este momento están planeados que entren y efectivamente van a entrar, cómo van a hacer para cubrir lo que no va a entrar y qué van a hacer para asegurar que lo que tienen planeado sí entre”, agregó.
La ejecución será tan importante como el diseño de nuevas convocatorias. Juan Pablo Gutiérrez pide cautela frente a los anuncios de éxito y sostiene que el resultado debe evaluarse según la construcción, el cumplimiento contractual y la bancabilidad de las iniciativas. “Lo que más me interesa es que los proyectos se hagan, los PPA se cumplan y se financien”, afirmó.
Gutiérrez advierte que el acceso al capital se volvió más complejo después de los problemas registrados en algunas plantas y contratos. “Los bancos cada vez están más prevenidos; ya hemos tenido unos defaults en algunas plantas”, señaló.
Este escenario obligará al Ministerio a combinar medidas inmediatas de confiabilidad con una planificación de largo plazo. Para Juanita Hernández Vidal, el país debe superar una política fragmentada y volver a definir de manera integral qué tecnologías necesita para acompañar el crecimiento renovable.
“Tenemos que retomar esa planeación energética nacional de manera integral. Yo creo que dentro de las exigencias que uno debería hacer es: planeen”, remarcó la Managing Partner de Estudio Legal Hernández.
“Colombia está creciendo exclusivamente solar”, advirtió Hernández Vidal, quien recuerda que el operador del sistema observa con preocupación los horarios nocturnos a partir de febrero de 2027.
Por ello, la futura ministra deberá articular el avance fotovoltaico con almacenamiento, hidroelectricidad sostenible, biogás, generación eólica costa afuera y expansión de las redes. Hernández Vidal sintetiza la falta de una hoja de ruta con una pregunta central: “¿Cómo quiero que sea mi matriz aquí al 2050? Esa parte en este momento no es clara”.
El almacenamiento con baterías aparece como uno de los primeros instrumentos disponibles para cubrir parte de esa brecha. La nueva regulación habilita servicios de arbitraje, potencia, estabilidad de red y esquemas de hibridación con centrales renovables.
Cabe recordar que el actual Gobierno deja en marcha la subasta de contratación de energía limpia a largo plazo de 2026, estructurada para promover contratos de hasta 15 años e incorporar proyectos solares, eólicos, híbridos y sistemas de almacenamiento con baterías.
El rumbo renovable de Colombia dependerá, por lo tanto, de algo más que adjudicar nueva capacidad. Arboleda deberá reconstruir la confianza regulatoria, asegurar la financiación, acelerar la entrada de proyectos y definir una matriz capaz de responder tanto durante el día como en las horas nocturnas.

