La nueva subasta de contratación de energía eléctrica a largo plazo en Colombia recibió manifestación de interés de 43 empresas. Sin embargo, detrás de ese número aparece un escenario que preocupa al mercado: mientras la demanda concentra buena parte de los participantes, el universo de desarrolladores con capacidad de ofertar energía continúa siendo reducido y las nuevas exigencias regulatorias podrían limitar aún más la competencia entre los vendedores.
El listado publicado por la Bolsa Mercantil de Colombia reúne comercializadores, distribuidores, generadores y desarrolladores interesados en competir en alguno de los cuatro productos de suministro energético y en el esquema exclusivo para sistemas de almacenamiento con baterías (BESS). No obstante, la distribución de los participantes deja en evidencia que la competencia no será homogénea.
Si bien el listado reúne 43 agentes interesados, especialistas consultadas por Energía Estratégica coinciden en que el mayor volumen de participantes corresponde al lado comprador. Esto responde, en parte, a que el Ministerio de Minas y Energía viene exigiendo a los comercializadores demostrar el cumplimiento de las obligaciones de contratación de energía a largo plazo, equivalentes a entre el 8% y el 10% de su demanda regulada.
Según explicó Juanita Hernández Vidal, Managing Partner de Estudio Legal Hernández, varios agentes optaron por registrarse en la subasta para dejar evidencia de su participación y evitar eventuales investigaciones por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos, aun cuando finalmente no resulten adjudicatarios.
Los grandes jugadores buscan quedarse con los contratos
Entre los agentes interesados aparecen algunos de los principales actores del mercado eléctrico colombiano, como Terpel Energía, Enel Colombia, Empresas Públicas de Medellín (EPM), Celsia, GECELCA, Air-e, AES Colombia y Urrá, junto con desarrolladores especializados en energías renovables y almacenamiento, entre ellos Solar El Edén, ERCO Generación, Bosques Solares de los Llanos 8, Nuevas Energías II, Proyecto Solar Cimitarra, Proyecto Solar Corozo, Proyecto Solar Matimba II, OTACC Generación, Caribean Energy Green 1, SPK La Unión, SPK La Mata, Parque Solar Fotovoltaico Wimke y Sociedad de Gestión Grupo TW Solar Colombia.
La diversidad de participantes refleja el interés del sector por los contratos de largo plazo. Sin embargo, las especialistas advierten que buena parte de esos agentes corresponden al segmento comprador, mientras que el número de empresas que efectivamente competirán como oferentes de energía será considerablemente menor.
Garantías más estrictas y proyectos más maduros
"La parte de garantías sí se reforzó mucho", manifestó Hernández Vidal, en diálogo con Energía Estratégica, quien explicó que los desarrolladores deberán constituir garantías de seriedad bancarias desde etapas tempranas del proceso, además de asumir el pago de los pliegos y cumplir con exigencias financieras que elevan el costo de entrada a la subasta.
La especialista considera que esas condiciones podrían reducir el número de participantes efectivos del lado vendedor, aun cuando el interés inicial resulte elevado.
A ello se suma un requisito que modifica sustancialmente el perfil de los proyectos elegibles, pues en esta subasta el punto de conexión deja de ser un asunto posterior o puramente declarativo y pasa a ser una condición de habilitación del participante, explicó Adriana García, abogada con más de 25 años de experiencia en el sector de energía y gas natural y consultora externa para empresas en Colombia.
Según detalló, solo uno de los productos permite presentarse sin contar con conexión adjudicada, precisamente el correspondiente al suministro a partir de 2035. En el resto de los casos, los proyectos deberán llegar con un grado de desarrollo considerablemente superior al exigido en convocatorias anteriores.
No todos los cambios introducidos en esta convocatoria fueron recibidos con preocupación. Hernández Vidal también destacó una modificación que, a su juicio, fortalece la bancabilidad de los proyectos.
La especialista señala que el Gobierno corrigió el mecanismo de indexación de los contratos de largo plazo, un aspecto que había afectado la bancabilidad de proyectos adjudicados en convocatorias previas. Dado que los contratos comenzarán a suministrar energía a partir de 2030, contar con un indexador que refleje la evolución de los costos resulta determinante para facilitar el acceso al financiamiento de las nuevas inversiones.
¿Qué productos contempla la nueva subasta y dónde se concentra el interés?
Cabe recordar que la subasta contempla cuatro productos de suministro energético, además de un esquema específico para sistemas de almacenamiento con baterías (BESS). El Producto 1 corresponde a suministro plano las 24 horas; el Producto 2 está destinado a proyectos solares con entrega diurna; el Producto 3 combina generación renovable con almacenamiento mediante baterías; y el Producto 4 se orienta al abastecimiento durante las horas de mayor demanda (18:00 a 22:00 horas) mediante proyectos que incorporen SAEB.
Otra de las novedades del diseño de la subasta es que permitirá la participación de proyectos que ya se encuentran en operación comercial. La medida busca incentivar principalmente el Producto 4, orientado al suministro durante las horas de mayor demanda, promoviendo que plantas solares existentes incorporen sistemas de almacenamiento con baterías para desplazar parte de su generación hacia el horario nocturno.
De acuerdo con la información compartida por las entrevistadas, solo dos vendedores manifestaron interés por participar en el Producto 1, mientras que un único agente se registró para el producto cuyo inicio de suministro está previsto para 2035.
En contraste, 17 empresas aspiran a competir en el Producto 3, otras seis en el Producto 4 y ocho desarrolladores buscan participar en el producto destinado exclusivamente a baterías para suministro nocturno, uno de los segmentos que mayor expectativa genera por el impulso que el Gobierno pretende dar al almacenamiento energético.
Las especialistas también advierten que la regulación sobre almacenamiento terminó llegando prácticamente en simultáneo con el proceso de la subasta. "La resolución salió la semana pasada, cuando ya había cerrado la manifestación de interés", explicó Garcíal, al referirse a la Resolución CREG 113, que establece las condiciones para la integración de sistemas de almacenamiento con baterías (SAEB) en plantas renovables.
"Muchos desarrolladores tuvieron que manifestar interés sin conocer cómo iba a quedar finalmente la regulación para hibridar los proyectos ni las condiciones del contrato", agregó Hernández, al señalar que esa situación introdujo un grado adicional de incertidumbre para quienes buscan competir en los productos asociados al almacenamiento.
Las lecciones de las subastas pasadas marcan las nuevas reglas del juego
El endurecimiento de los requisitos responde, en parte, a los resultados obtenidos en las anteriores subastas de contratación de energía de largo plazo. Según explican las especialistas consultadas por Energía Estratégica, el objetivo del Gobierno es asegurar que los proyectos adjudicados tengan mayores probabilidades de construirse y entrar en operación dentro de los plazos comprometidos.
En ese sentido, recuerdan que solo el 23% de los proyectos adjudicados en las subastas de largo plazo realizadas hasta el momento han entrado en operación, mientras que el resto continúa enfrentando retrasos asociados a permisos ambientales, gestión predial, conflictividad social o dificultades para obtener el punto de conexión al Sistema Interconectado Nacional.
Sin embargo, las especialistas advierten que endurecer simultáneamente las exigencias técnicas y financieras también podría reducir el universo de competidores.
"Siento que no era el momento para reforzar condiciones de entrada", sostuvo Juanita Hernández Vidal, al considerar que el mercado todavía enfrenta desafíos para desarrollar nuevos proyectos renovables y que elevar las barreras de ingreso podría traducirse en una menor competencia del lado de la oferta.
A ello se suma el cronograma del proceso, otro de los aspectos que genera inquietud entre los desarrolladores.
"Esta es una subasta muy rápida... el cronograma ha estado supremamente apretado", señaló Adriana García, quien considera que los tiempos establecidos obligan a los participantes a estructurar garantías, documentación y ofertas en un período reducido.
De acuerdo con el calendario definido por la Bolsa Mercantil de Colombia y el Ministerio de Minas y Energía, durante el mes de julio se surtirán las etapas de habilitación y capacitación de la plataforma tecnológica, publicación de los listados definitivos, presentación de ofertas económicas y adjudicación de los contratos, con el objetivo de que el proceso quede resuelto para el 23 y 24 de julio, antes del cambio de Gobierno previsto para el 7 de agosto, día que Abelardo de la Espriella tomará el mando del país.



