Panamá adjudicó su última licitación, la LPI ETESA 01-25, con un precio promedio de aproximadamente USD 23,86/MWh, uno de los valores más bajos registrados en su mercado. Este resultado establece un nuevo referente para el sector y redefine las expectativas de inversión en el país.
En este contexto, durante el streaming "Se tenía que decir y se dijo" de Energía Estratégica, el exsecretario de Energía de Panamá, Jorge Rivera Staff, declaró: "Los precios que estamos viendo para nuestro mercado son precios de oferta de energía muy bajos", y destacó que esta es "la primera licitación a largo plazo que hemos tenido en el país después de muchos años".
El proceso vuelve a incorporar contratos de hasta 20 años, un factor clave para explicar la agresividad de las ofertas. Esta extensión permite estructurar proyectos con menor riesgo financiero y mayor previsibilidad, lo que se traduce en precios más competitivos en comparación con las licitaciones a corto plazo que predominaron en los últimos años.
El cambio es significativo. Durante los últimos cinco o seis años, las convocatorias de propuestas habían sido a corto plazo, lo que transfería mayor riesgo a los promotores y limitaba la competitividad de sus ofertas. Con plazos más amplios, los proyectos pueden estructurarse mejor financieramente, lo que en última instancia se traduce en precios más competitivos.
Aun así, el resultado final superó las proyecciones iniciales del mercado. Como explicó Rivera Staff, los participantes del mercado esperaban valores acordes con las tendencias recientes, pero la competencia y las condiciones contractuales, en última instancia, redujeron las ofertas. Esto abre una importante oportunidad para el sistema, especialmente en un contexto donde la evolución del costo marginal sigue siendo una variable clave.
La previsibilidad se revela como un factor clave en este comportamiento. Establecer un calendario de licitaciones permite a las empresas anticiparse a los acontecimientos, elaborar propuestas más sólidas y reducir la incertidumbre. Este entorno, junto con señales regulatorias más claras, fomenta una mayor participación y una mayor presión competitiva.
A pesar de su tamaño, el sistema panameño conserva características que lo posicionan como un referente en la región. Se trata de un mercado con más de 30 años de desarrollo, regulaciones consolidadas y una evolución que integra diversas tecnologías. A lo largo de este proceso, la incorporación de la generación a partir de gas natural ha sido clave para mantener la fiabilidad, especialmente como complemento de las fuentes de energía renovables.
Esta base permite avanzar a nuevas etapas, aunque no sin interrogantes. Uno de los principales desafíos que surgen con valores tan bajos es la capacidad real para ejecutar los proyectos adjudicados. "¿Será viable un proyecto como este a estos precios? Esa es la primera pregunta que surge", afirmó Rivera Staff.
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En este caso, el perfil de las empresas ganadoras aporta mayor confianza. Se trata de actores con presencia y experiencia en el mercado regional, lo que reduce el riesgo de estrategias especulativas que han afectado a algunos proyectos en el pasado. Aun así, la supervisión regulatoria será crucial para garantizar que los compromisos se cumplan en su totalidad y a tiempo.
Este proceso forma parte de una estrategia más amplia que incluye cinco licitaciones, y ya se han abierto nuevas convocatorias. La próxima ronda ha atraído más de 70 ofertas, lo que sugiere un nivel de competencia sostenido y la posibilidad de que esta tendencia de precios continúe a corto plazo.
En este contexto, también surgen oportunidades para mejorar el diseño. La posibilidad de avanzar hacia la licitación abierta entre tecnologías podría intensificar la competencia y permitir que los precios reflejen de forma más directa la eficiencia de cada solución.
Si los precios adjudicados se mantienen a lo largo del tiempo, el sistema podría experimentar mejoras en las tarifas eléctricas y en la competitividad general.
«Si se mantienen vigentes durante los próximos años, el impacto en las tarifas eléctricas y en la competitividad del mercado será significativo», afirmó Rivera Staff.
Paralelamente, el escenario también revela una consolidación de actores con una fuerte presencia regional, lo que concentra los principales contratos adjudicados. Esto refuerza la idea de un mercado más estructurado, con mayor capacidad de ejecución y menor exposición a desviaciones.
Fuera del sector público, Rivera Staff sigue involucrado en la industria energética, desarrollando soluciones tecnológicas aplicadas a la demanda. Su enfoque se centra en la eficiencia energética, integrando herramientas como el Internet de las Cosas y la inteligencia artificial para optimizar el consumo. La iniciativa ya ha recibido reconocimiento regional y planea expandirse a otros mercados latinoamericanos.
En conjunto, la combinación de precios bajos, contratos a largo plazo y mayor previsibilidad marca el inicio de una nueva era para Panamá. El reto consistirá en mantener estas condiciones a lo largo del tiempo y consolidarlas como una base estable para el desarrollo del sistema eléctrico.

