La energía solar permitió a la Unión Europea evitar más de €40.000 millones en importaciones de gas desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente, según un nuevo balance de SolarPower Europe, que pone de manifiesto el creciente peso de las renovables en la seguridad energética del continente.
Entre el 1 de marzo y el 15 de octubre de 2026, la generación fotovoltaica desplazó parte de la electricidad que, de otro modo, habría requerido centrales alimentadas con gas natural. Este aporte permitió reducir la exposición del bloque europeo a los combustibles importados en un escenario de elevada volatilidad de los precios internacionales.
Sin embargo, la organización advierte que el ahorro alcanzado no es suficiente para proteger estructuralmente a Europa de futuras crisis energéticas. A siete meses del inicio del conflicto, la dependencia de los combustibles fósiles continúa representando un riesgo para los hogares, las industrias y la competitividad económica de la región.
El diagnóstico llega después de dos grandes episodios de inestabilidad energética: las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania en 2022 y las perturbaciones provocadas por la guerra en Medio Oriente durante 2026. Para la asociación, estos acontecimientos demuestran que las fluctuaciones extraordinarias de los precios fósiles dejaron de ser situaciones aisladas y se convirtieron en un desafío recurrente.
SolarPower Europe pide medidas urgentes: las baterías, en el centro de la estrategia
Frente a este escenario, SolarPower Europe instó a la Unión Europea a implementar un paquete de emergencia que acelere el despliegue de generación renovable, almacenamiento y electrificación, con medidas capaces de comenzar a generar beneficios dentro de los próximos doce meses.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la expansión del almacenamiento energético mediante baterías a gran escala (BESS), considerado fundamental para reducir la influencia del gas natural sobre la formación de los precios mayoristas de electricidad.
Actualmente, aunque la energía solar puede desplazar generación térmica durante las horas de mayor producción, la necesidad de recurrir a centrales de gas en otros momentos del día mantiene la exposición del mercado eléctrico a las variaciones internacionales de este combustible.
En este contexto, la asociación sostiene que acelerar la instalación de baterías permitiría aprovechar una mayor proporción de la electricidad renovable disponible, trasladar excedentes solares hacia períodos de mayor demanda y disminuir la frecuencia con la que las centrales de gas determinan el precio de la electricidad.
La segunda prioridad apunta a fortalecer la electrificación detrás del medidor, la generación solar distribuida y el autoconsumo.
El objetivo es que los hogares y las empresas puedan producir y consumir una proporción creciente de su propia electricidad, reduciendo sus necesidades de abastecimiento externo y su exposición a las oscilaciones de los mercados energéticos.
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Estas medidas, de acuerdo con la entidad, no solo contribuirían a disminuir la factura europea de combustibles fósiles, sino también a mejorar la resiliencia económica frente a futuras tensiones geopolíticas.
De €20.000 millones en julio a más de €40.000 millones en octubre
La evolución del ahorro registrado durante los últimos meses refleja la importancia que adquirió la generación fotovoltaica dentro del sistema eléctrico europeo.
En julio, SolarPower Europe había estimado que la producción solar permitió evitar €20.000 millones en importaciones de gas desde el comienzo del conflicto. Posteriormente, el balance de septiembre elevó el monto por encima de €30.000 millones, hasta superar ahora los €40.000 millones.El incremento se produjo en un contexto de mayor generación fotovoltaica durante el verano europeo y de encarecimiento de los combustibles fósiles, factores que ampliaron el valor económico de sustituir electricidad producida con gas.
De hecho, durante junio de 2026, la energía solar se convirtió en la mayor fuente individual de generación eléctrica de la Unión Europea, con una participación del 25%, según los datos difundidos previamente por la asociación.
No obstante, el organismo insiste en que esta contribución debe traducirse en políticas de largo plazo que permitan disminuir permanentemente la dependencia energética externa.
Walburga Hemetsberger, directora ejecutiva de SolarPower Europe, destacó que los €40.000 millones representan una factura que Europa consiguió evitar gracias a su capacidad solar instalada.
La ejecutiva sostuvo que la generación renovable local volvió a demostrar su valor durante un período de incertidumbre geopolítica, aunque advirtió que los hogares y las empresas todavía soportan las consecuencias de la volatilidad de los combustibles fósiles.
En ese sentido, planteó que la Unión Europea dispone de herramientas para proteger definitivamente a los consumidores frente a una vulnerabilidad estructural que ya no puede ignorarse.
El planteamiento también introduce una cuestión decisiva para el futuro del mercado eléctrico europeo: incrementar la capacidad renovable instalada no será suficiente si el sistema no desarrolla paralelamente soluciones de flexibilidad capaces de aprovechar esa generación cuando más se necesita.
Por ello, el sector solar reclama que Bruselas avance con decisiones inmediatas que conviertan el ahorro generado por las renovables en una reducción sostenida de la dependencia del gas.
El desafío para Europa ya no consiste únicamente en producir más electricidad solar, sino en almacenar y utilizar esa energía de manera más eficiente para reducir de forma permanente su factura de combustibles fósiles.

