La compañía española Solaria Energía y Medio Ambiente selló un acuerdo estratégico con el Gobierno de Uruguay para desarrollar un complejo tecnológico de centros de datos de 500 MW, acompañado de 350 MW de generación solar fotovoltaica, mediante una inversión estimada de 5700 millones de dólares, considerada la mayor en la historia del país.
El convenio fue firmado el 14 de octubre por el presidente Yamandú Orsi y representantes de la multinacional española. La iniciativa se ejecutará en dos etapas, bajo el régimen de zona franca, y comprenderá instalaciones distribuidas entre los departamentos de Canelones, San José y Florida.
Del desembolso anunciado, 5500 millones de dólares estarán destinados a la infraestructura de centros de datos, mientras que los restantes 200 millones financiarán los parques solares que suministrarán energía renovable al complejo tecnológico.
Además, la operación contempla un contrato de compraventa de energía (PPA) de hasta 40 años con la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE), junto con la conexión del desarrollo a la red eléctrica uruguaya de 500 kilovoltios.
Estos componentes fueron confirmados por Solaria mediante una comunicación oficial presentada ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España, en la que la empresa precisó que asumirá el desarrollo y la operación de la zona franca, la infraestructura y los servicios destinados a los futuros operadores tecnológicos.
Durante la presentación, Orsi calificó el acuerdo como "una señal del Uruguay al mundo" y destacó la estabilidad institucional, la infraestructura energética y las condiciones del país para atraer inversiones de gran escala.
El mandatario sostuvo que el proyecto es resultado de un proceso de desarrollo sostenido y afirmó que "el desarrollo es en todo el territorio o no es", en referencia a la distribución territorial de las instalaciones y sus efectos económicos.
500 MW de centros de datos y 350 MW solares: así se ejecutará el megaproyecto
El cronograma contempla una primera fase con la instalación de 200 MW de capacidad para centros de datos y 350 MW de generación fotovoltaica. Esta etapa se desarrollará principalmente en Canelones y Florida, respectivamente, y tiene como horizonte de finalización 2029 o 2030.
Posteriormente, una segunda fase incorporará 300 MW adicionales de infraestructura digital, que se localizarán en San José. Esta ampliación permitirá alcanzar los 500 MW previstos, mientras que también se contempla la posibilidad de incrementar la potencia solar inicialmente anunciada.
La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, precisó que el desarrollo tendrá continuidad durante las próximas administraciones y remarcó su carácter de "proyecto país", tanto por su dimensión económica como por las oportunidades de empleo e infraestructura asociadas.
En materia energética, uno de los aspectos centrales será la articulación entre las nuevas instalaciones fotovoltaicas y el sistema nacional de transmisión.
Según la documentación remitida por Solaria al regulador español, la compañía se encargará de la conexión del campus tecnológico a la red de transmisión de 500 kV, un componente relevante para integrar instalaciones de alto consumo eléctrico.
Asimismo, el PPA de hasta 40 años con UTE estará vinculado a la producción de las centrales solares. Por el momento, no se han informado públicamente los precios pactados, las condiciones comerciales específicas ni los volúmenes anuales de energía comprometidos.
La incorporación de 350 MW fotovoltaicos representará una expansión relevante de la capacidad renovable vinculada a la infraestructura tecnológica. Sin embargo, esta potencia no equivale a garantizar un abastecimiento solar continuo de los 500 MW previstos para los centros de datos, debido a la variabilidad de la generación.
En consecuencia, la integración eléctrica y la disponibilidad de suministro durante las 24 horas serán aspectos determinantes para la operación del complejo. Tampoco se han detallado eventuales sistemas de almacenamiento o respaldo energético.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de Uruguay para aprovechar su matriz de generación eléctrica, caracterizada por una elevada participación de fuentes renovables, como ventaja para atraer inversiones tecnológicas.
Orsi destacó que el país dispone de condiciones de infraestructura desarrolladas durante las últimas décadas, además de una amplia cobertura de fibra óptica y conexiones internacionales mediante cables submarinos.
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En ese sentido, el presidente hizo referencia a "la acumulación positiva" para describir el proceso de construcción de capacidades que, según el Gobierno, favoreció la llegada de esta inversión.
Además del desarrollo tecnológico y energético, la inversión contempla un impacto sobre el mercado laboral. Durante la primera etapa se prevé la creación de 3.100 puestos de trabajo en la construcción, de los cuales 2.400 estarán asociados a los centros de datos y 700 a las instalaciones fotovoltaicas.
Una vez completado el complejo, las proyecciones oficiales estiman 1500 empleos permanentes, relacionados principalmente con tecnologías de la información, operación de infraestructura digital, mantenimiento y servicios energéticos.
Cardona destacó que la iniciativa permitirá desarrollar "una cadena de valor, de trabajo y de conocimiento", mediante la participación de empresas proveedoras, técnicos y profesionales de distintas especialidades.
La ministra también señaló que el proyecto constituye un compromiso de largo plazo, con impactos que se extenderán más allá del actual período de Gobierno y requerirán coordinación entre organismos públicos y operadores privados.
Para Solaria, fundada en España en 2002, el acuerdo implica una ampliación de sus actividades hacia el desarrollo de infraestructura digital de gran escala, complementando su negocio tradicional de generación de electricidad fotovoltaica.
La compañía comenzó sus operaciones como fabricante de módulos solares y, en 2014, orientó su actividad hacia el modelo de productor independiente de energía renovable. Cotiza en el mercado bursátil español desde 2007 y forma parte del índice IBEX 35 desde 2020.
Su presencia en Uruguay no es nueva. La multinacional opera desde hace casi una década mediante centrales fotovoltaicas ubicadas en Young, departamento de Río Negro, y Mercedes, en Soriano, cuya electricidad se comercializa con UTE.
El nuevo acuerdo supone, por lo tanto, un salto de escala respecto de sus operaciones actuales, al incorporar infraestructura tecnológica, nueva potencia de generación y compromisos energéticos de largo plazo.
En paralelo, Uruguay busca consolidar su posicionamiento como destino de centros de datos, un segmento que ya cuenta con inversiones y desarrollos de operadores como Antel y Google.
Cardona señala que la disponibilidad de redes eléctricas y de telecomunicaciones constituye uno de los elementos que permiten integrar generación renovable, procesamiento de información y servicios digitales.
Para la funcionaria, esta combinación reafirmará el posicionamiento de Uruguay como centro regional de infraestructura digital y fortalecerá las oportunidades de inversión en sectores asociados a la innovación.
El acuerdo también movilizó negociaciones entre las autoridades uruguayas y la compañía española. Según la información difundida por el Gobierno, el proceso incluyó misiones oficiales, reuniones técnicas y la participación de organismos estatales vinculados a energía, economía e infraestructura.
Entre los actores involucrados se encuentran el Ministerio de Industria, Energía y Minería, UTE y otras dependencias gubernamentales que participaron en la estructuración del proyecto.
No obstante, la inversión de 5.700 millones de dólares corresponde al monto anunciado para el desarrollo, cuya materialización dependerá del cumplimiento de las distintas etapas de ejecución.
Todavía resta conocer los cronogramas definitivos de construcción, las condiciones específicas de operación de los centros de datos y los requerimientos adicionales de infraestructura energética que puedan surgir durante su implementación.
Con este acuerdo, Uruguay incorpora uno de los mayores proyectos tecnológicos y energéticos anunciados en América Latina, mientras que Solaria avanza en una estrategia que vincula generación renovable, infraestructura eléctrica y centros de datos mediante contratos de largo plazo.

