Uruguay avanza con la construcción de un nuevo parque fotovoltaico de 30 MW en Fray Bentos, uno de los primeros pasos del plan con el que el país proyecta incorporar alrededor de 500 MW solares durante el actual quinquenio.
El proyecto se desarrollará en M'Bopicuá, Río Negro, con una inversión estimada de USD 20 millones, y tendrá 48300 módulos distribuidos sobre una superficie de 60 hectáreas. La iniciativa forma parte de la planificación de largo plazo para expandir tanto la generación como la transmisión eléctrica durante los próximos diez años.
Su ejecución ya despertó competencia entre desarrolladores y proveedores: 10 empresas presentaron ofertas en la licitación para construir la central, un proceso que definirá quién llevará adelante una de las nuevas incorporaciones fotovoltaicas previstas por UTE.
“No hay industria ni proyectos nacionales sin energía. La buena noticia es que estamos preparados para ello”, afirmó Fernanda Cardona, ministra de Industria, Energía y Minería, durante la presentación oficial del proyecto en Fray Bentos.
La escala del programa marca un cambio significativo frente al ritmo reciente de incorporación de esta tecnología. Mientras Uruguay pretende agregar 500 MW fotovoltaicos en cinco años, durante el quinquenio anterior ingresaron solamente 28 MW.
El objetivo no se limita a aumentar la participación solar en la matriz. El Gobierno busca que la expansión de la infraestructura eléctrica acompañe nuevos proyectos industriales y productivos, particularmente en zonas del interior con condiciones para atraer inversiones.
En ese mapa aparece Río Negro, elegido por su ubicación estratégica próxima a Argentina, sus condiciones logísticas, la disponibilidad de redes eléctricas y la existencia de inmuebles que pueden utilizarse para nuevos desarrollos.
Fray Bentos será una de las piezas de esa estrategia. El parque está planteado como el primer componente de un futuro polo industrial que pretende concentrar nuevas actividades productivas alrededor de la disponibilidad energética.
Además de aumentar la oferta eléctrica, el Gobierno apunta a desarrollar proveedores locales, incorporar componente nacional en las contrataciones y generar nuevas capacidades técnicas en el territorio.
La construcción del parque demandará entre 80 y 100 trabajadores y se espera que movilice actividad para comercios, mipymes y empresas vinculadas a su cadena de suministro.
También está previsto abrir una alternativa para que personas físicas puedan invertir sus ahorros en el proyecto, obteniendo rentabilidad y participando del financiamiento de la iniciativa. La información difundida todavía no precisa las condiciones bajo las cuales se instrumentará ese mecanismo.
De Fray Bentos a una expansión solar de 500 MW
El parque de Río Negro se inscribe en un despliegue considerablemente mayor. La planificación oficial prevé sumar alrededor de 500 MW solares durante el quinquenio, como parte de un plan director que contempla la evolución de la generación y las redes durante una década.
La estrategia busca anticipar la infraestructura necesaria para que la disponibilidad de energía no se convierta en un cuello de botella frente a futuros proyectos industriales.
“La expansión de la infraestructura energética debe acompañar el desarrollo industrial y productivo”, sostuvo Cardona al presentar los lineamientos detrás de las nuevas inversiones.
En el caso de Fray Bentos, sus 30 MW representan apenas una fracción de los 500 MW previstos, pero constituyen una de las primeras materializaciones del nuevo ciclo inversor fotovoltaico que Uruguay busca desarrollar.
Con la licitación ya disputada por 10 compañías y una inversión prevista de USD 20 millones, el próximo paso será avanzar hacia la construcción de una central que funcionará no sólo como nueva fuente de generación renovable, sino como punto de partida para un despliegue solar mucho más amplio en el país.

