La PEG-5 modificó el criterio con el que Guatemala evalúa las nuevas inversiones en generación eléctrica, y Yingli Solar ya proyecta su estrategia sobre ese nuevo escenario. La compañía identifica oportunidades en proyectos Utility, soluciones solares con baterías, módulos de alta potencia y servicios respaldados por garantías de largo plazo.
Para Luis Contreras, Managing Director para Europa y Latinoamérica de Yingli Solar, la licitación confirmó que la competitividad dejó de depender únicamente del menor costo de generación. La capacidad de entregar energía en los horarios requeridos, aportar flexibilidad y sostener el rendimiento durante décadas pasó a ocupar un lugar central.
“La combinación de módulo fotovoltaico y baterías es clave”, manifestó Contreras en diálogo con Energía Estratégica durante la primera edición de Future Energy Summit Guatemala 2026.
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La licitación confirmó que el menor costo nivelado de energía no garantiza por sí solo la competitividad de un proyecto si la tecnología no puede suministrar potencia y electricidad en los horarios requeridos por el sistema.
En ese escenario, los proyectos solares híbridos con baterías ganaron protagonismo frente a otras fuentes renovables, incluida la eólica, pese a que esta última mantiene algunos de los menores costos nivelados de generación a escala internacional.
La posibilidad de almacenar la producción fotovoltaica y desplazarla hacia las franjas de mayor demanda otorgó a las propuestas con sistemas BESS una mayor previsibilidad. El diseño de la convocatoria priorizó la capacidad de responder a requerimientos horarios específicos, por encima del costo puro de generación.
La PEG-5 adjudicó 1258 MW a través de 57 proyectos, de los cuales alrededor del 73% corresponde a tecnologías renovables. El proceso alcanzó un precio monómico promedio de 101 dólares por MWh, por debajo de los valores de contratación vigentes, y consolidó al almacenamiento como un componente central de la nueva capacidad eléctrica.
Aunque la energía eólica conserva un LCOE competitivo, los sistemas fotovoltaicos con baterías ofrecieron mayor previsibilidad para cumplir con las exigencias de potencia firme. El resultado desplazó el análisis hacia el valor integral que cada activo aporta a la operación del sistema.
“La solar fotovoltaica en su momento permitió traer energía muy barata, y la batería va a permitir que los sistemas se puedan gestionar, aportando flexibilidad y calidad a la red”, explicó el directivo.
La PEG-5 redefine el valor de los proyectos
El resultado de la convocatoria marcó un punto de inflexión para Guatemala porque el almacenamiento dejó de representar un diferencial opcional y se convirtió en un atributo esencial para garantizar confiabilidad, estabilidad y capacidad de respuesta.
Las baterías permiten gestionar la producción solar, reducir la exposición a la variabilidad horaria y mejorar el cumplimiento de los compromisos contractuales. Esta capacidad cobra especial importancia en un sistema que deberá integrar más generación renovable mientras afronta limitaciones de transmisión y un crecimiento sostenido de la demanda.
Contreras consideró que Guatemala reúne condiciones especialmente favorables para acelerar ese proceso.
“El mercado es súper interesante porque aúna un recurso solar fantástico, una necesidad de energía sostenible con capacidad fiable, una necesidad de mejora de infraestructuras y una demanda energética que es sostenida y va en aumento”, destacó.
Desde la perspectiva de Yingli Solar, la PEG-5 también contribuyó a ordenar el mercado y ofrecer una señal clara para fabricantes, desarrolladores, inversionistas y entidades financieras.
“Esperamos que la licitación haya ayudado a ordenar el mercado y, sin lugar a dudas, se presenta un escenario que va a ir acompañado de la hibridación de tecnologías”, sostuvo el ejecutivo.
La nueva dinámica modificó la manera de seleccionar los equipos, dado que los desarrolladores necesitan garantizar el desempeño de los activos durante contratos que pueden extenderse por varias décadas.
El precio inicial del módulo continúa siendo relevante, aunque dejó de constituir el único factor de decisión. La capacidad de generación, el comportamiento ante temperaturas elevadas, el rendimiento con diferentes niveles de irradiancia y la degradación anual pasaron a determinar el resultado económico de los proyectos.
“Ya no estamos hablando solamente de vender barato, sino de traer otro tipo de atributos: desde la eficiencia y las prestaciones del módulo frente a distintas condiciones climatológicas, irradiancias y temperaturas”, precisó Contreras.
El análisis cobra mayor importancia en mercados como el guatemalteco, donde las condiciones ambientales pueden impactar sobre la producción y la vida útil de los componentes. Un equipo con menor costo de adquisición no necesariamente ofrece un mejor resultado si registra una degradación superior o genera menos electricidad durante su operación.
“La degradación es un aspecto técnico crítico para los proyectos”, advirtió el Managing Director de Yingli Solar.
Esta variable afecta directamente la producción acumulada y los ingresos previstos durante la vigencia del contrato. Por ese motivo, promotores y financiadores analizan cada vez con mayor detalle las curvas de degradación, las garantías y el comportamiento certificado de la tecnología.
Contreras señaló que los desarrolladores buscan equipos con mejoras reales y contrastadas en generación y fiabilidad, dos variables que inciden directamente sobre la competitividad del LCOE durante toda la vida útil de la planta.
De esta manera, el costo nivelado dejó de medirse exclusivamente a partir del precio de compra. La producción total del activo, las pérdidas, la degradación, los costos operativos y la disponibilidad durante 25 o 30 años determinan la competitividad real de la instalación.
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Garantías y bancabilidad para la nueva capacidad
Yingli Solar busca posicionarse en este ciclo mediante módulos con celdas N-Type TOPCon, orientados principalmente al segmento de gran escala. La compañía ofrece equipos con potencias de 730, 750 y hasta 765 Wp para instalaciones Utility.
“El Utility es el sector que históricamente más éxitos nos ha dado y en el que mejor nos desenvolvemos”, afirmó Contreras.
El fabricante también destacó las garantías como un elemento fundamental para facilitar el financiamiento. Sus módulos cuentan con 30 años de garantía de potencia y 15 años de garantía de producto, condiciones destinadas a respaldar a desarrolladores, propietarios y entidades financieras.
“Los clientes, como las entidades financieras, se fijan mucho en acercarse a marcas que puedan dar esa solidez”, remarcó el ejecutivo.
La bancabilidad adquiere una relevancia adicional cuando los proyectos incorporan almacenamiento. Las instalaciones híbridas combinan módulos, inversores, baterías, sistemas de gestión y estrategias de despacho, lo que incrementa la complejidad técnica y contractual.
Por ello, el acompañamiento durante el desarrollo, la construcción y la operación se convirtió en otra variable de selección. Los clientes demandan soporte especializado y atención posterior a la puesta en marcha, además del suministro de los componentes.
“Y finalmente, está el acompañamiento técnico durante el desarrollo y la posventa una vez construidos los proyectos”, puntualizó Contreras.
La compañía también detecta oportunidades en el segmento comercial e industrial. Aunque Honduras muestra una actividad especialmente intensa, Guatemala presenta espacio para proyectos de autoconsumo vinculados a industrias con altos requerimientos eléctricos.
“No estamos hablando de pequeños proyectos de 1 MW; nos referimos a proyectos de 15 a 20 MW instalados sobre cubiertas de maquilas textiles o en industrias agropecuarias”, detalló el ejecutivo.
Estos consumidores evalúan la generación solar como una herramienta para reducir costos y fortalecer su competitividad. Su grado de conocimiento del mercado eléctrico también permite que algunas compañías avancen hacia nuevas actividades.
Según Contreras, varios clientes industriales terminan convirtiéndose en productores independientes de energía y comercializadores, después de desarrollar capacidades internas para gestionar sus consumos y contratos.
El precio del módulo encuentra un nuevo equilibrio
La evolución de Guatemala coincide con un ajuste en el mercado fotovoltaico global. Después de varios años de sobreoferta, fuerte expansión manufacturera y precios excepcionalmente bajos, las medidas fiscales implementadas en China podrían generar una suba de hasta 15% en el valor de los paneles durante 2026.
El cambio marcaría el final de la etapa del módulo “ultra barato”, aunque Yingli Solar consideró que la tecnología continuará manteniendo niveles competitivos para los desarrolladores.
“Los precios se van a estabilizar y seguirán aportando una gran competitividad a los proyectos”, proyectó Contreras.
La ampliación de la capacidad productiva en Asia, principalmente en China, aceleró la reducción de costos y permitió desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas en períodos muy cortos.
“Podríamos decir que nunca antes se había estado en una situación de competitividad tan grande”, sostuvo.
Esta evolución ofrece ventajas tanto para los mercados consolidados como para los emergentes. Los primeros pueden continuar mejorando la eficiencia y flexibilidad de sus proyectos, mientras que los segundos tienen la posibilidad de adoptar tecnologías maduras y aprovechar las experiencias internacionales.
Para Guatemala, esta coyuntura representa la oportunidad de incorporar módulos de alta potencia, sistemas BESS y herramientas avanzadas de gestión sin atravesar todas las etapas recorridas por otros mercados.
Sin embargo, la expansión de la generación deberá avanzar de forma coordinada con la infraestructura de red. Durante Future Energy Summit Guatemala, las autoridades anticiparon una nueva licitación, denominada PEG-6, destinada a contratar aproximadamente 300 MW de potencia firme, dado que la PEG-5 no cubrió la totalidad de la demanda requerida.
También se anunció el impulso de la PET-4, una nueva convocatoria de transmisión que buscará evitar cuellos de botella y facilitar la conexión de los proyectos adjudicados. La expansión de la red será determinante para que la nueva capacidad pueda ingresar en operación sin restricciones.
El almacenamiento contribuirá a gestionar la producción y reducir la presión sobre determinados puntos del sistema, aunque las baterías no sustituyen las obras de transmisión necesarias para acompañar el crecimiento de la demanda y de la capacidad instalada.
Guatemala se posiciona así como uno de los mercados más dinámicos de Centroamérica para el desarrollo de BESS. A diferencia de otros países de la región, la PEG-5 demostró que el almacenamiento puede competir dentro de contratos de largo plazo y aportar potencia firme sin depender exclusivamente de mercados de servicios complementarios.
Para Yingli Solar, la oportunidad combina proyectos Utility, autoconsumo industrial, módulos de alta potencia, garantías de largo plazo y soluciones híbridas capaces de responder a las nuevas exigencias del sistema.
“Sin lugar a dudas, el segmento de Utility es clave para nuestra expansión estratégica, pero el desarrollo del sector comercial e industrial nos resulta sumamente interesante y ofrece grandes oportunidades”, concluyó Contreras.
La PEG-5 dejó una señal que trasciende los 1258 MW adjudicados. Para Yingli Solar, el nuevo mercado eléctrico guatemalteco estará definido por la capacidad de entregar energía en los momentos requeridos, aportar flexibilidad a la red y respaldar las inversiones con tecnología fiable durante varias décadas.

