República Dominicana podría haber redefinido el alcance de la licitación pública internacional EDES-LP-NGR-01-202, reduciendo el volumen adjudicable a 350 MW, cifra significativamente inferior a la prevista inicialmente (600 MW), lo que altera el escenario que siguen de cerca los desarrolladores e inversores.
Según pudo averiguar Energía Estratégica, la asignación de la primera licitación de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) del país apunta a un enfoque más selectivo debido a "restricciones de las redes".
Incluso, fuentes cercanas a este portal de noticias también indicaron que ya se mantuvieron intercambios entre autoridades y finalistas, aunque sin comunicación pública posterior. Por lo que aún resta confirmación oficial por parte del gobierno.
Estos datos son significativos porque hace apenas unas semanas el mercado incluso contemplaba ampliar la subasta a 605 MW , lo que habría reforzado las expectativas de una señal ambiciosa para el despliegue de baterías.
Y de confirmarse, esta definición no solo reduciría sustancialmente la capacidad asignada, sino que también plantearía nuevas preguntas sobre las limitaciones reales del sistema para absorber almacenamiento a gran escala.
Dentro del sector, la interpretación principal es que las limitaciones de la red influyeron mucho en el resultado, algo que está empezando a perfilarse como una variable crítica para los procesos futuros.
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Esta hipótesis también ayudaría a explicar los criterios utilizados para seleccionar los proyectos. Según lo que esta publicación pudo reconstruir, quedaron once iniciativas, siguiendo el orden de la lista preliminar, hasta alcanzar un total acumulado de 350 MW.
Según esa lógica, parte de la capacidad que el mercado esperaba que se incorporara —unos 255 MW en comparación con el escenario de 605 MW— habría quedado fuera, aunque persiste la expectativa de que esos proyectos puedan encontrar cabida en futuras convocatorias.
La versión no oficial también parece estar en contradicción con los mensajes recientes del Gobierno, que durante FES Caribe anticipó nuevas convocatorias por más de 800 MWh y una proyección de 2000 MW de almacenamiento a mediano plazo.
Este marco permite una interpretación menos lineal del eventual recorte: lejos de representar un freno estructural, podría reflejar un ajuste específico mientras el país organiza las condiciones de la red para una mayor expansión.
Aun así, la señal es significativa para los desarrolladores: si la capacidad de transmisión comienza a determinar el volumen efectivo que se puede asignar, ese factor podría volverse fundamental para estructurar futuras subastas, precios y evaluación de riesgos.
Aunque todavía no hay ningún anuncio oficial y persiste la cautela en el mercado con respecto a estos informes, si se confirma la información, el proceso podría reabrir el debate sobre la importancia de la capacidad de transmisión en futuras rondas de almacenamiento.

