Con 6,3 GW de capacidad de transporte que el Gobierno colombiano anunció haber liberado para facilitar la conexión de nuevos proyectos en mayo de 2026, la expansión de las redes eléctricas continúa siendo uno de los principales desafíos para incorporar generación renovable y responder al crecimiento de la demanda energética.
El problema adquiere especial relevancia en La Guajira, donde el desarrollo de proyectos eólicos y solares depende de la disponibilidad de infraestructura para transportar la electricidad hacia los principales centros de consumo.
En este escenario, Javier Ruiz, gerente general de Hitachi Energy Colombia, advirtió sobre la necesidad de acelerar los procesos que mantienen demoradas distintas iniciativas de transmisión.
“Sin transmisión no hay transición”, afirmó durante el programa de streaming Se Tenía Que Decir Y Se Dijo, de Energía Estratégica, al referirse a las dificultades que enfrenta el país para concretar su cartera de proyectos renovables.
El ejecutivo planteó que uno de los principales desafíos consiste en agilizar decisiones administrativas y avanzar en la resolución de los obstáculos que afectan el desarrollo de nueva infraestructura.
“Vamos en un camino de fluidez, de dejar de tener engavetados documentos que debían tramitarse rápidamente y que no pasaba de esa manera”, sostuvo.
Según Ruiz, comienzan a observarse señales para acelerar estas gestiones, aunque remarcó que el avance de la transición energética dependerá de que las decisiones efectivamente se traduzcan en obras.
Uno de los principales ejemplos de esta problemática es Colectora 500 kV, una infraestructura estratégica para transportar la generación renovable de La Guajira y el Cesar hacia el Sistema Interconectado Nacional (SIN).
De acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el proyecto alcanzó un 90% de avance en julio de 2026 y su puesta en servicio permitirá integrar nueva capacidad de generación renovable al sistema eléctrico colombiano.
La infraestructura contempla una línea de transmisión de 500 kV destinada a conectar proyectos de generación ubicados en el norte del país con el resto de la red nacional.
Sin embargo, su desarrollo ha enfrentado dificultades relacionadas con los procesos de consulta previa, la articulación con comunidades y los cronogramas de ejecución.
En julio de 2026, el Ministerio de Minas y Energía también presentó una propuesta regulatoria para evitar que los proyectos renovables se vean perjudicados por retrasos en las obras de transmisión de las que depende su entrada en operación.
La iniciativa buscaba establecer mecanismos para ajustar determinados cronogramas cuando las demoras no fueran atribuibles a los desarrolladores.
Posteriormente, en agosto, el Gobierno expidió la Resolución 40387 de 2026, orientada a fortalecer los mecanismos de coordinación entre autoridades, comunidades indígenas Wayuu y empresas vinculadas a proyectos renovables y líneas de transmisión en La Guajira.
Estas medidas reflejan la necesidad de abordar simultáneamente los desafíos técnicos, regulatorios y territoriales que condicionan la expansión eléctrica.
Para Ruiz, resolver los obstáculos que afectan las redes es indispensable para que la nueva capacidad renovable pueda incorporarse al sistema.
Hitachi apuesta por baterías y tecnologías para fortalecer la red
Además de destrabar la infraestructura de transmisión, Ruiz señaló que el sistema colombiano necesita incorporar nuevas tecnologías para acompañar el crecimiento de las energías renovables.
“El almacenamiento es absolutamente necesario. Le va a dar flexibilidad al sistema”, aseguró.
Sin embargo, las baterías no son la única solución. El ejecutivo también destacó la importancia de los equipos STATCOM y los compensadores síncronos, tecnologías que contribuyen a la estabilidad de tensión y al fortalecimiento de la red eléctrica.
“Se necesita incorporar algunos elementos que le den fortaleza al sistema. Y eso se da a través de soluciones de electrónica de potencia”, puntualizó.
En este segmento, Hitachi Energy ofrece soluciones vinculadas con equipamiento de alta tensión, automatización y digitalización, que permiten acompañar la expansión renovable con mayores capacidades de operación y control.
El horizonte de la generación eólica
La evolución de la infraestructura eléctrica también condicionará la incorporación de proyectos eólicos, particularmente en el norte de Colombia, donde se concentra una parte importante del potencial de generación.
Ruiz consideró que el desarrollo de esta tecnología enfrentará un proceso gradual de recuperación, vinculado con la resolución de los obstáculos que actualmente afectan a los proyectos.
“Tiene que haber un destrabe para que el viento también entre finalmente”, sostuvo.
En esa línea, estimó que Colombia debería contar con sus primeros proyectos eólicos completamente incorporados al sistema antes de 2030.
“Yo no creo que sea inmediato. Pero antes de 2030 ya tenemos que tener los primeros eólicos completamente incorporados dentro de nuestro sistema”, señaló.
Para el ejecutivo, la necesidad de incorporar nueva generación responde también a las perspectivas de crecimiento de la demanda eléctrica, que obligarán a fortalecer la capacidad de abastecimiento del país.
Así, el desafío de Colombia no se limita a sumar proyectos renovables, sino a garantizar las condiciones necesarias para que puedan entregar su energía al sistema.
La expansión de las redes, la incorporación de almacenamiento y el desarrollo de tecnologías de estabilización aparecen, en este contexto, como elementos complementarios para acompañar una transición energética que dependerá tanto de la nueva generación como de la infraestructura capaz de integrarla.

