La licitación PEG-5 de Guatemala no solo redefine el mix tecnológico actual, sino que anticipa hacia dónde evolucionará el mercado eléctrico en los próximos años: un esquema dominado por soluciones híbridas que integran renovables y almacenamiento. Con 1258 MW adjudicados en 57 proyectos, el proceso marca un punto de inflexión en la forma de estructurar la oferta.
En este contexto, el análisis de Quantum America pone el foco en la transición hacia configuraciones más complejas, capaces de aportar flexibilidad y adaptarse a la demanda. “El futuro está en las ofertas mixtas, es decir, en la combinación de tecnologías”, sostuvo Julian Nobrega, gerente de proyectos de Quantum America.
Este cambio responde a una necesidad operativa del sistema: evitar ineficiencias como el vertimiento de energía y mejorar la gestión de perfiles de generación. La integración de almacenamiento permite capturar excedentes y aportar firmeza, lo que se vuelve cada vez más relevante en sistemas con alta penetración renovable.
En paralelo, la licitación deja en evidencia un cambio estructural en la matriz: más de 900 MW adjudicados corresponden a tecnologías renovables, es decir, el 73% del total, mientras que las térmicas quedan en un rol complementario. Estas últimas se distribuyen entre carbón/biomasa (175 MW), coque de petróleo (135 MW) y gas/bunker (93 MW).
Dentro del bloque renovable, la energía solar con almacenamiento lidera con 671 MW, cerca del 55% del total adjudicado y más del 70% del segmento renovable. Esta configuración no solo responde a costos, sino a su capacidad de adaptación operativa.
“Sin dudas, PEG-5 demostró que los sistemas de almacenamiento son altamente competitivos”, afirmó Nobrega.
El avance de estas tecnologías no puede explicarse sin el nivel de competencia alcanzado en la licitación, uno de los más altos de la región. El proceso se extendió durante 14 horas, con múltiples rondas y una fuerte presión entre oferentes.
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La profundidad competitiva —73 rondas, decenas de ofertas económicas y un precio promedio de 101,09 USD/MWh— fue determinante para consolidar soluciones más eficientes. Además, la dispersión de precios —potencia entre 5 y 47,62 USD/kW-mes y energía entre 2 y 129,32 USD/MWh— refleja la diversidad de estrategias.
En este contexto, el gas perdió competitividad progresivamente. “Si bien la participación de proyectos a gas fue relevante en las primeras rondas, los precios ofertados no resultaron competitivos”, explicó Nobrega.
La falta de infraestructura gasífera en Guatemala elevó los costos de entrada, lo que llevó al retiro de estas ofertas en etapas intermedias. Este factor terminó de inclinar la balanza hacia soluciones renovables con almacenamiento.
A su vez, el diseño de la licitación fue clave para canalizar esta competencia de manera eficiente. Quantum America participó como asesor técnico en la evaluación económica, mediante herramientas de optimización que definieron la adjudicación.
El modelo OPTIME permitió asignar contratos bajo criterios de minimización de costos, mientras que el esquema de rondas sucesivas profundizó la competencia. A esto se sumó la incorporación de una oferta virtual por parte de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, que actuó como un competidor adicional para optimizar los precios.
Este conjunto de factores no solo explica los resultados actuales, sino que sienta las bases de un mercado más dinámico y atractivo para nuevas inversiones. A la espera de la confirmación oficial, los resultados preliminares ya posicionan a Guatemala como un destino relevante en la región.
“Es esperable el ingreso de nuevos actores al mercado guatemalteco, atraídos por los resultados del proceso y por la confianza que genera el esquema de contratación”, concluyó Nobrega.
Así, PEG-5 no solo consolida el protagonismo del almacenamiento y las renovables, sino que proyecta un sistema donde la flexibilidad, la complementariedad tecnológica y la eficiencia económica serán los ejes de desarrollo.

