Uruguay cerró 2025 con una matriz de generación eléctrica 98% renovable y una producción de 13040 GWh entregados al Sistema Interconectado Nacional. La hidroelectricidad aportó el 46%; la eólica, el 34%; la biomasa, el 14%; y la energía solar, el 4%.
Sobre esa base, el país comenzó una nueva etapa de expansión de la generación. Sin embargo, los proyectos anunciados hasta el momento son impulsados directamente por la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE), mientras los desarrolladores privados aguardan señales contractuales para volver a invertir.
“En la actualidad, el desafío principal es lograr acortar los tiempos de decisiones de inversión para aumentar el parque generador”, señaló Marcelo Mula, vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (AUDER), en diálogo con Energía Estratégica de cara al evento LATAM Renovables.
La empresa pública desarrolla el parque fotovoltaico Punta del Tigre B, financiado mediante una emisión de obligaciones negociables por 27 millones de dólares. UTE identifica el proyecto con una capacidad de 25 MW en la documentación de la emisión y señala que alcanzará 28 MW de potencia instalada.
A su vez, en abril de 2026 anunció el inicio de la construcción del parque solar de Melo, que tendrá 100 MWp y aproximadamente 140.000 paneles solares. Con una inversión superior a 75 millones de dólares, será el mayor proyecto fotovoltaico del país.
Según Marcelo Mula, ambas iniciativas corresponden a inversiones propias de UTE y no están asociadas con nuevos contratos de compraventa de energía con generadores privados.
Los contratos vigentes pertenecen a la primera transición
Los contratos con generadores privados que permanecen vigentes corresponden a proyectos eólicos, solares y de biomasa incorporados durante la primera transformación energética y todavía tienen varios años por delante, según explicó Mula.
En paralelo, UTE recurrió al mercado de capitales para financiar sus propias iniciativas. En diciembre de 2024 colocó obligaciones negociables por 27 millones de dólares para el parque fotovoltaico de Punta del Tigre, en una emisión dirigida a pequeños y medianos ahorristas.
“UTE se ha financiado básicamente con el pequeño ahorrista en Uruguay, mediante bonos o participaciones en sociedades que son propias de UTE, pero hasta ahora no hay nuevos PPA”, señaló.
AUDER espera definiciones del Gobierno
Para la asociación, la próxima expansión deberá combinar las inversiones públicas con un mecanismo que permita presentar y financiar nuevos proyectos privados.
“Lo que estamos hablando, y creo que habrá anuncios a la brevedad por parte del Gobierno, es la necesidad de tratar de avanzar nuevamente con este formato de PPA o algo similar, donde los desarrolladores privados puedan presentar iniciativas y empezar también a incorporar esta nueva potencia renovable desde el sector”, anticipó Mula.
El reclamo coincide con la revisión de la política energética que lleva adelante el Ministerio de Industria, Energía y Minería, con horizonte a 2050. El proceso busca actualizar el marco vigente frente a cambios como la electrificación del transporte, el almacenamiento, el hidrógeno verde y la llegada de nuevos grandes consumidores.
Para Mula, esa actualización deberá resolver no solo qué capacidad se incorporará, sino también bajo qué reglas y en qué plazos.
“Cuando hablo de decisiones, no son solamente decisiones políticas, sino también decisiones desde el punto de vista regulatorias, normativas, que agilicen y dinamicen todo este mercado”, advirtió.
El papel de los privados, los mecanismos para financiar nueva capacidad y las señales que deberá ofrecer la próxima política energética formarán parte de los debates de LATAM Renovables, que este año se desarrollará bajo el lema “La era de la electrificación”. El encuentro reunirá a autoridades, empresas públicas y actores del sector para analizar la expansión de la generación, el almacenamiento y las nuevas demandas eléctricas.
Según Mula, el país cuenta con los recursos necesarios para avanzar en esa transformación, pero deberá convertir ese potencial en nuevas inversiones. “En Uruguay, el sol y el viento son nuestro petróleo”, concluyó.

