Latinoamérica ya tiene identificados los proyectos que podrían convertirse en la columna vertebral de la integración energética regional hacia 2040.
El Plan de Interconexión Eléctrica Regional presentado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) definió un portafolio preliminar de 16 interconexiones.
Las iniciativas totalizan 5835 MW de capacidad y 4830 kilómetros de redes, con una inversión estimada cercana a USD 3000 millones para una red integrada desde Centroamérica hasta Sudamérica.
“En algún momento atrás salió el término de la Panamericana Eléctrica (...) Y el objetivo del estudio es determinar el portafolio óptimo de inversiones en interconexiones eléctricas a nivel regional hasta el año 2040”, explicó Rodrigo Moreno, responsable del estudio para OLACDE y académico en la Facultad de Ingeniería y Ciencias y en la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez.
“Va más allá de hacer interconexiones a nivel bilateral, sino que estamos pensando en un sistema para la región y cuáles son las inversiones que en ese marco maximizan el valor”, agregó.
Entre las obras consideradas aparecen dos corredores entre Bolivia y Brasil, nuevas conexiones entre Argentina y Chile, Bolivia y Paraguay, Chile y Bolivia, Ecuador y Perú, Panamá y Colombia, además de siete proyectos en Centroamérica.
Del total, 14 corresponden a enlaces en corriente alterna, mientras que los proyectos Bolivia-Brasil Fase II y Panamá-Colombia se desarrollan mediante corriente continua.

El estudio además concluye que 12 de los 16 proyectos aparecen de manera consistente en todos los escenarios evaluados, por lo que conforman el portafolio óptimo de expansión regional.
Las excepciones se concentran en Centroamérica, ya que los enlaces Guatemala-Honduras y Nicaragua-Honduras adquieren valor en escenarios de altos precios de combustibles; Honduras-El Salvador se incorpora cuando existen condiciones hidrológicas adversas.
Mientras que Guatemala-El Salvador se vuelve atractivo tanto ante una mayor electrificación de la demanda como frente a restricciones hídricas regionales.
Beneficios económicos y mayor aprovechamiento de renovables
El análisis identifica beneficios tanto operativos como de inversión, ya sea por utilizar de forma más eficiente la infraestructura existente, reducir vertimientos de generación renovable y aprovechar recursos energéticos de menor costo disponibles en otros mercados.
“Cuando uno interconecta la región hay beneficios en términos de OPEX. También puede eventualmente existir beneficios de CAPEX. ¿Qué quiere decir esto? Que uno podría afectar la inversión en generación y almacenamiento local producto de las interconexiones”, afirmó Moreno.
Según los resultados del estudio, los beneficios netos para la región —considerando ahorros operativos y de infraestructura menos el costo de las nuevas líneas— oscilan entre USD 1.000 millones y USD 5.000 millones por año.
“Además, la anualidad de esa inversión es del orden de los 270 millones de dólares, lo que significa que es del orden de los 3000 millones en términos de inversión propiamente tal, no anualizado”, detalló el responsable del estudio para OLACDE
