CATL proyecta un escenario disruptivo a partir de la irrupción del ion sodio como uno de los cambios más relevantes en la industria del almacenamiento de baterías, no solo por su evolución tecnológica sino por su impacto potencial en los precios.
“En un estado de paridad de producción masiva, el costo de la celda de sodio podría ser menos de la mitad que el de una de litio”, afirmó Ricardo Garro, Sales Director Latam Energy Storage Solutions de la compañía durante su participación en el streaming "Se tenía que decir y se dijo" de Energía Estratégica.
“El sodio es hoy un punto de inflexión en la evolución de tecnología de almacenamiento, ya no es del futuro, es una realidad (...) Y a partir de 2028 en adelante, ya se puede considerar como una opción viable a gran escala para, por ejemplo, proyectos de data centers”, anticipó Garro, delineando una hoja de ruta concreta para su adopción.
”, aseguró el ejecutivo, aludiendo a un cambio estructural que podría redefinir la competitividad de las distintas químicas en el mercado global.
La disponibilidad de materia prima refuerza el atractivo económico del sodio a mediano plazo, dado que las reservas alcanzan el 10 a la potencia 11, frente al 10 a la potencia 6 del litio, evidenciando una diferencia estructural que habilita una reducción significativa de costos a medida que avance la producción masiva.
El punto de quiebre no radica únicamente en la promesa técnica, sino en la escala alcanzada, algo que empieza a materializarse con el acuerdo firmado entre CATL y HyperStrong por 60 GWh en tres años.
“Es el primer contrato a gran escala anunciado en el mundo de tecnología de sodio”, sostuvo el ejecutivo, quien remarcó que esto marca el paso de una innovación en desarrollo hacia una solución comercial.
En paralelo, Garro aclaró que esta nueva química no desplazará a las soluciones actuales en el corto plazo, sino que se integrará al ecosistema existente y será un complemento.
“Ya existen paquetes de baterías híbridos para vehículos eléctricos que combinan celdas de LFP y sodio en un mismo sistema”, aseguró.
De hecho, el LFP continúa liderando el mercado por su madurez industrial, al tiempo que "hoy sigue siendo la opción más económica", hasta que el sodio alcance escalas de producción equivalentes.
Dónde compite el sodio y cómo se integra al LFP
Las diferencias técnicas entre ambas químicas son las que terminan definiendo sus casos de uso dentro del mercado. Mientras el LFP (Litio Ferro-fosfato) presenta mayor densidad energética (160–200 Wh/kg), el sodio se ubica actualmente en rangos de 140–160 Wh/kg, lo que implica mayores requerimientos de espacio.
“Una batería de sodio requiere casi el doble de espacio físico que una de LFP”, apuntó el referente de CATL.
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No obstante, ese diferencial se compensa con ventajas clave en seguridad, vida útil y eficiencia operativa, factores críticos en determinadas aplicaciones.
“El sodio intrínsecamente es un elemento mucho más estable, mucho más seguro en la operación de una batería. Hace casi imposible que una batería llegue a un punto de no retorno por el calor”, señaló.
Este atributo no solo reduce riesgos, sino que impacta directamente en la operación del sistema. El sodio, según explicó Garro, no necesita tantos sistemas de enfriamiento y por eso lo hace más eficiente en la operación, lo que se traduce en menor consumo energético y reducción de costos operativos.
“Hemos logrado tener 15000 ciclos de vida útil por celda de sodio”, destacó el especialista, un rendimiento que iguala o incluso supera a tecnologías actuales de litio.
En este contexto, los primeros casos de adopción comienzan a concentrarse en segmentos donde la seguridad y la estabilidad operativa son críticas, como los data centers.
Este avance no es aislado, sino que forma parte de una evolución más amplia del almacenamiento energético, históricamente vinculada al desarrollo de la movilidad eléctrica con químicas como NCM y NCA, que luego se adaptaron a contenedores de almacenamiento.
En esa misma línea, el sodio comienza a replicar ese camino hacia la masificación. La tecnología ya cuenta con aplicaciones comerciales en movilidad, lo que acelera su curva de aprendizaje y despliegue en almacenamiento estacionario.
A nivel regional, algunos mercados emergen como espacios clave para validar el rol del storage, entre ellos República Dominicana, Argentina, Chile y México, que cuentan con procesos BESS stand-alone en marcha.
No obstante, el entrevistado advirtió sobre desafíos actuales como el curtailment y señaló que será clave observar su evolución para evitar que esto impacte en la inversión privada y en el financiamiento. Aun así, destacó que el escenario es favorable y anticipó que “el sector se encuentra a las puertas de un estallido de nuevos proyectos de storage”.
FES como epicentro del debate
La gira de Future Energy Summit continuará con FES Guatemala el 14 de mayo y FES México, a realizarse el 19 de mayo, donde actores clave del sector público y privado abordarán los desafíos y oportunidades vinculados a la expansión del sistema energético, los nuevos esquemas de inversión y la ejecución de proyectos estratégicos.
Para acceder a la agenda completa de la gira 2026 de FES, conocer más información al respecto y ser parte de los encuentros, se encuentra disponible la plataforma digital de FES, mientras que todos los eventos contarán con transmisión en vivo a través del canal oficial de YouTube de Future Energy Summit.
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