A agosto de 2026, América Latina y el Caribe acumulaba alrededor de 3,4 GW de sistemas BESS en operación, más del doble que los 1,68 GW identificados en 2025, según la Organización Latinoamericana y Caribeña de la Energía (OLACDE). Chile concentra cerca de dos tercios del total relevado.
En línea con este escenario, GoodWe presentó este 14 de octubre una nueva arquitectura para el segmento comercial e industrial (C&I), integrada por la línea de inversores híbridos ETR de 50 a 125 kW y los sistemas de baterías BAT-C de 208,9 y 261,2 kWh. La apuesta busca ampliar la escala de los proyectos y, al mismo tiempo, permitir que las empresas incorporen almacenamiento de manera progresiva.
Y el movimiento no terminará allí. Andrés Azula, gerente de Soluciones de GoodWe para Sudamérica —excepto Brasil—, anticipó en diálogo con Energía Estratégica que, antes de cerrar 2026, la compañía sumará otras dos generaciones de inversores híbridos para los segmentos residencial y C&I.
El almacenamiento ya representa aproximadamente el 60% de lo que comercializa GoodWe en Sudamérica y la compañía apunta a que su participación pueda acercarse al 80% de la facturación. Además, ya dimensiona proyectos con ETR y BAT-C en Colombia, Chile y Argentina, desde unos 500 kW hasta 2 MW de potencia y con casos que alcanzan 4 MW exclusivamente en almacenamiento.
Una entrada progresiva al almacenamiento
Uno de los principales diferenciales de ETR es su arquitectura Battery-Ready. Una empresa puede comenzar únicamente con generación fotovoltaica y añadir baterías posteriormente sin sustituir el inversor, reduciendo así el desembolso inicial.
Según Azula, la configuración responde a una situación recurrente entre los clientes industriales: existe interés por el almacenamiento, pero no siempre la inversión puede realizarse desde el comienzo.
“Muchas veces quieren instalar su planta solar fotovoltaica y generar un ahorro en un principio, pero después se van dando cuenta de las distintas aplicaciones del almacenamiento, como el peak shaving o el load shifting. Puede ser que inicialmente no tengan la capacidad de inversión para un sistema con BESS”, explicó.
BAT-C, por su parte, utiliza tecnología LFP y llega en capacidades nominales de 208,9 y 261,2 kWh. La batería incorpora refrigeración líquida, celdas de 314 Ah y una vida útil declarada de hasta 10000 ciclos bajo las condiciones especificadas por el fabricante.
Pero uno de los puntos centrales de la nueva propuesta está en la escala que puede alcanzar el conjunto.
“Podemos tener un sistema con un inversor de 125 kW y una batería de 261 kWh, pero también podemos tener 15 unidades y cuatro baterías por inversor. Eso nos da más de un MWh por inversor y podemos superar los 15 MWh en una planta”, detalló.
En C&I, el almacenamiento empieza a utilizarse no sólo como respaldo sino también para aumentar el autoconsumo, reducir picos de demanda y trasladar energía solar producida durante el día hacia horarios nocturnos.
“Hay empresas que trabajan 24 horas. Esa generación solar que durante el día podía perderse por clipping o enviarse a la red, la pueden guardar y entregarla durante la noche a sus cargas”, señaló el ejecutivo.
El avance, sin embargo, continúa condicionado por la economía de cada mercado. Azula señaló el acceso al financiamiento como una de las dificultades en Argentina y a la regulación como uno de los desafíos pendientes en Perú, mientras identificó a Chile entre los mercados con condiciones más favorables.
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Un caso que ya va por su segunda etapa
GoodWe ya tiene una experiencia regional que permite observar esa lógica en funcionamiento.
En Cerro Guido, cerca de Torres del Paine, en la Patagonia chilena, la compañía participó en un proyecto para abastecer un hotel completamente off-grid mediante una microrred que combina fotovoltaica, baterías y generación diésel.
La primera etapa incorporó 100 kW de potencia y 200 kWh de almacenamiento. Antes de la instalación, el hotel dependía del generador diésel durante las 24 horas.
Tras la experiencia inicial, el propietario decidió avanzar con una ampliación que llevará al sistema a 200 kW de potencia y 400 kWh de almacenamiento.
El caso funciona además como ejemplo del modelo de crecimiento por etapas que GoodWe pretende profundizar con su nueva arquitectura: comenzar con una determinada capacidad y ampliar el sistema de acuerdo con la evolución de la demanda.
La compañía también sigue dos instalaciones fotovoltaicas de más de 1 MW en Argentina, una fábrica de ladrillos cerámicos en Resistencia, Chaco, y una planta de producción de mandioca en Misiones, cuyos propietarios ya evalúan incorporar almacenamiento a proyectos existentes.
Lo próximo: ES G3 y ET G3
La presentación de ETR y BAT-C no cerrará el calendario de lanzamientos de GoodWe para 2026.
Azula adelantó a Energía Estratégica que durante el cuarto trimestre la compañía avanzará con ES G3, su nueva generación de inversores híbridos residenciales.
Entre sus nuevas funciones estará el acoplamiento directo con generadores. Su disponibilidad comenzará en determinados países de Sudamérica mientras la empresa completa procesos de certificación y requisitos de protección para otros mercados.
También llegará ET G3, dirigido desde aplicaciones C&I pequeñas hasta proyectos de mediana escala, con potencias de 20 a 50 kW.
La nueva generación también incorporará acoplamiento directo con generadores diésel y mejoras de integración, eficiencia y rendimiento. En este caso, GoodWe prevé disponibilidad general para el mercado sudamericano durante el último trimestre del año.
A la renovación de equipos se suma CEMS Plus 2.0, la nueva plataforma de gestión y monitoreo de GoodWe, que comenzó a operar en agosto en reemplazo de la versión anterior de CEMS e integra también funciones de SolarGo.
Según el representante de Goodwe, la herramienta concentra el monitoreo y la puesta en marcha en un mismo entorno, incorpora mayor capacidad de procesamiento de datos y permite realizar de manera remota tareas que antes requerían intervención local. De esta forma, instaladores y distribuidores pueden gestionar desde sus oficinas plantas ubicadas en distintos puntos de la región.
Así, la compañía busca cubrir distintos escalones de un mercado que empieza a demandar soluciones cada vez más flexibles: desde empresas que quieren dejar preparada hoy una futura incorporación de baterías hasta industrias que ya evalúan sistemas de almacenamiento de varios megavatios.

