La subasta de cargo por confiabilidad realizada en Colombia para el horizonte 2029-2030 dejó definido qué empresas liderarán la próxima expansión renovable del país. El proceso adjudicó cerca de 1,8 GW de capacidad renovable mediante contratos de largo plazo y consolidó tanto a utilities históricas como a nuevos desarrolladores solares internacionales.
Entre las compañías con mayor protagonismo aparecen Enel Colombia, AES Colombia, Celsia, Atlas Renewable Energy, Matrix Renewables, Acciona Energía y X-Elio, junto con empresas locales que continúan ampliando su presencia dentro de la transición energética colombiana.
La licitación también vuelve a confirmar el avance de la solar fotovoltaica dentro del sistema eléctrico nacional, ya que la mayoría de los proyectos adjudicados corresponden a esta tecnología, aunque las hidroeléctricas continúan teniendo un rol clave dentro del esquema de confiabilidad.
Uno de los actores más favorecidos de la subasta fue Enel Colombia, que logró posicionar tanto activos solares como hidroeléctricos estratégicos para el sistema.
Entre los proyectos adjudicados aparecen los parques solares Atlántico Photovoltaic, con cerca de 199,5 MW, además de El Paso, Fundación, Guayepo, Guayepo III y Latam Solar La Loma.
La compañía también incorporó centrales hidroeléctricas como Betania, El Quimbo y Guavio, reforzando una estrategia de diversificación tecnológica que combina generación solar con respaldo hidráulico.
La adjudicación se suma a una presencia ya consolidada de Enel dentro del mercado renovable colombiano. La empresa opera algunos de los principales activos fotovoltaicos del país, entre ellos La Loma, ubicado en Cesar, con una capacidad cercana a 187 MWdc, considerado uno de los parques solares más grandes de Colombia.
A esto se agregan otros desarrollos solares como El Paso y Fundación, que continúan avanzando en distintas etapas de expansión y operación.
Otra de las compañías con fuerte presencia dentro del proceso fue AES Colombia, vinculada tanto a proyectos solares como a generación hidroeléctrica.
La empresa aparece asociada a AES Solar 3 y a la hidroeléctrica Chivor, uno de los activos más relevantes para la estabilidad del sistema eléctrico colombiano.
AES ya cuenta con operaciones renovables activas en el país, incluyendo hidroeléctricas, proyectos solares y desarrollos eólicos en La Guajira. Actualmente reporta más de 1100 MW de capacidad instalada operativa en Colombia y avanza junto a Ecopetrol en un clúster eólico en el norte del país.
Por su parte, Celsia Colombia volvió a consolidarse como uno de los actores más activos en energías renovables no convencionales.
Entre las adjudicaciones sobresale el Parque Solar Córdoba, asociado a cerca de 200 MW, además del Parque Eólico Sirius, uno de los desarrollos renovables más esperados del mercado colombiano.
La utility también sumó centrales hidroeléctricas como Alban, Calima y Salvajina, fortaleciendo el respaldo hidráulico frente al crecimiento de las renovables intermitentes.
Celsia ya cuenta con múltiples parques solares operativos y continúa ampliando su cartera mediante adquisiciones y nuevos desarrollos solares y eólicos.
La subasta también dejó una fuerte consolidación de desarrolladores internacionales especializados en utility scale solar.
Uno de los casos más representativos es Atlas Renewable Energy, que ya ingresó formalmente en operación en Colombia con el parque solar Shangri-La, ubicado en Tolima.
El proyecto, de 201 MWp, fue inaugurado en noviembre de 2025 y se convirtió en el primer activo operativo de Atlas en el país. La planta generará aproximadamente 403,7 GWh anuales y forma parte de la estrategia de la compañía para alcanzar 1 GW renovable en Colombia.
Junto a Atlas aparecen otros desarrolladores internacionales como Matrix Renewables, Acciona Energía Colombia y X-Elio, vinculados al crecimiento de la generación renovable utility scale dentro del mercado colombiano.
En el caso de Acciona, la compañía ya mantiene actividad en desarrollo de proyectos renovables y obras de infraestructura energética asociadas en el país.
La subasta, además, abrió espacio para actores que todavía no cuentan con proyectos renovables operativos confirmados en Colombia, como Matrix Renewables, Eagle Energy SLU, Qi Energy y Vanguard Renewables, empresas que ahora logran posicionarse dentro del esquema de confiabilidad y podrían acelerar su desembarco operativo durante los próximos años.
Hidroeléctricas siguen siendo clave para la confiabilidad
Aunque la solar dominó ampliamente las adjudicaciones, la licitación volvió a demostrar el peso que mantiene la hidroelectricidad dentro del sistema colombiano.
Empresas como Isagen, EPM y URRÁ continúan siendo pilares de la generación renovable nacional gracias a sus activos hidroeléctricos históricos.
Al mismo tiempo, tanto Isagen como EPM vienen diversificando sus portafolios con proyectos solares y alianzas vinculadas a nuevas tecnologías renovables.
La combinación entre solar e hidro busca aportar mayor resiliencia al sistema eléctrico colombiano frente a escenarios climáticos extremos y al crecimiento sostenido de la demanda energética hacia el final de la década.
Dentro del segmento de generación distribuida y soluciones para clientes industriales y comerciales, empresas como Erco Energy y Evolusun también ganan espacio con proyectos solares orientados a autoconsumo y techos solares para el sector C&I.
A nivel tecnológico, Nordex Colombia mantiene presencia principalmente como proveedor de aerogeneradores para proyectos eólicos.
Petro cuestiona la subasta
Tras conocerse los resultados, el presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la subasta y volvió a plantear diferencias respecto al funcionamiento del mercado eléctrico colombiano.
Las declaraciones generaron ruido dentro del sector debido al posible impacto sobre las señales regulatorias y la percepción de estabilidad para futuras inversiones de largo plazo.
Sin embargo, la magnitud de la adjudicación y la participación de múltiples compañías internacionales muestran que Colombia continúa posicionándose como uno de los mercados renovables más atractivos de América Latina.
El resultado deja una doble señal para el sector energético: una aceleración importante de nueva capacidad renovable hacia 2030 y un contexto político que seguirá siendo monitoreado de cerca por desarrolladores, utilities e inversionistas internacionales.

