Celaris Energy proyecta incorporar entre 1000 y 1200 MW de capacidad renovable en Perú hacia 2029-2030, mediante un portafolio en el que las tecnologías eólica y solar tendrán el principal protagonismo.
“Estamos diseñando el portafolio con eólica y solar principalmente”, reveló Javier Estrella, Business Development de Celaris Energy, durante su participación en el streaming Se tenía que decir y se dijo, organizado por Energía Estratégica, donde además puso el foco sobre las condiciones que deberán acompañar el crecimiento de las inversiones renovables en el mercado peruano.
El ejecutivo agregó que la incorporación de sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) estará supeditada a la evolución de la regulación peruana.
El plan supondría un salto relevante para la presencia de Celaris Energy en Perú. La compañía opera en el país desde hace aproximadamente tres o cuatro años y desembarcó mediante la adquisición de proyectos y activos, entre ellos la central eólica Caravelí.
Esta última todavía se encuentra en etapa de construcción y, según lo expresado por Estrella durante el streaming, la previsión es que ingrese en operación a finales de este año.
Celaris Energy funciona como brazo de generación y comercialización de la energía producida por sus centrales y forma parte del grupo colombiano Argos-Celsia, por lo que su estrategia peruana se inscribe dentro de una plataforma energética de alcance regional.
El nuevo Gobierno y las agendas pendientes para la inversión
El plan para alcanzar hasta 1200 MW hacia el cierre de la década coincide con un momento de definiciones para el sector eléctrico peruano. El cambio de Gobierno abre una nueva etapa para una agenda que todavía mantiene asuntos regulatorios pendientes.
Entre ellos se encuentra la implementación regulatoria derivada de la Ley 32249, publicada en enero de 2025, que modificó la Ley 28832 para promover el desarrollo eficiente de la generación eléctrica. A ello se suman definiciones relevantes para nuevas tecnologías, particularmente aquellas vinculadas con almacenamiento y servicios complementarios.
La nueva administración, con Guillermo Shinno Huamaní al frente del Ministerio de Energía y Minas, tendrá así entre sus desafíos continuar avanzando sobre un marco que otorgue mayor certidumbre a desarrolladores, generadores y financiadores. En ese escenario, Estrella vincula directamente las definiciones pendientes con la capacidad del mercado de ofrecer predictibilidad y atraer capital para nuevos proyectos.
“Son agendas que están pendientes que esperamos que este nuevo gobierno pueda impulsar también para permitir predictibilidad en el mercado y alentar de esa forma la inversión”, manifestó el ejecutivo.
Bancabilidad desde el desarrollo: la condición para llevar los MW a operación
El objetivo de crecimiento, sin embargo, aparece acompañado por una definición que Estrella considera central para convertir un pipeline en activos financiables: la bancabilidad no comienza cuando se busca el cierre financiero, sino durante las primeras etapas del desarrollo.
“La bancabilidad se construye desde el primer día de desarrollo, no al cierre financiero. Un proyecto mal desarrollado no se arregla con contratos mejores”, sostuvo el directivo.
Desde esa perspectiva, variables como la calidad de la medición del recurso, la claridad sobre las servidumbres y el punto de conexión terminan condicionando el acceso posterior al financiamiento.
Para Estrella, el financiamiento refleja la calidad con la que se desarrolló previamente el activo. A ello se suman otras variables como la solvencia del cliente comprador de la energía, su rating crediticio y las decisiones de CAPEX tomadas durante el diseño y construcción de la planta.
La búsqueda del menor precio en los componentes tampoco aparece como la prioridad bajo este enfoque. El ejecutivo advierte sobre el impacto que una decisión inicial puede provocar durante toda la vida útil del proyecto.
“La decisión de un tracker a precio mínimo es un error que se paga durante los 25 o 20 años posteriores a la decisión, durante toda la vida útil de la planta. Entonces, hoy ya no se compite por precio”, afirmó.
Según plantea, el mercado apunta en cambio hacia cobertura, seguridad y calidad constructiva, con el objetivo de sostener la productividad de las plantas y otorgar mayor predictibilidad a los ingresos futuros.
La operación y mantenimiento también integra esta ecuación desde el inicio. Los costos asociados deben ser considerados en el modelo financiero, mientras existen riesgos tecnológicos que resultan más difíciles de transferir mediante seguros o garantías.
Uno de ellos es la pérdida de eficiencia de los módulos solares a lo largo de su vida útil. Frente a esa variable, Estrella identifica como respaldo la selección de fabricantes reconocidos, con experiencia comprobada y participación relevante en el mercado.
“La única garantía, el único seguro que uno tiene frente a eso es la marca reconocida, el reconocimiento de la marca, el contar con fabricantes que sean de amplia experiencia, de probada experiencia y con una importante participación en el mercado”, explicó.
Permisos: desarrollos de tres años pueden extenderse hasta cinco
La tramitación de permisos constituye otro de los puntos críticos para la bancabilidad de proyectos renovables en Perú. Los financiadores analizan el avance de autorizaciones ambientales y eléctricas, concesiones, servidumbres y la calidad de la gestión social realizada durante el desarrollo.
A ello se suma el componente arqueológico, señalado por Estrella como otra variable relevante del mercado peruano. Si bien las instituciones cuentan con plazos reglamentarios para sus evaluaciones, el marco permite extender las revisiones, incorporando incertidumbre sobre el cronograma hasta alcanzar la condición ready to build.
El ejecutivo menciona específicamente los procesos asociados al Comité de Operación Económica del Sistema (COES) y a la Dirección General de Asuntos Ambientales (DGAE), y advierte que una planificación demasiado optimista puede terminar afectando las fechas previstas para la operación comercial.
“La experiencia ha revelado que a veces los plazos de obtención de este tipo de permisos suelen extenderse hasta cuatro o seis meses más de lo previsto, lo cual termina impactando severamente a la bancabilidad del proyecto”, advirtió.
El efecto puede ser todavía mayor sobre el calendario integral de desarrollo. “Un proyecto puede ser desarrollado en el mejor de los casos en tres años, sin embargo, se han visto casos en los cuales se han extendido hasta cinco años y eso de alguna forma tampoco obra en favor de la bancabilidad de los proyectos”, analizó el ejecutivo.
Estas condiciones adquieren particular relevancia cuando participan Instituciones Financieras de Desarrollo (DFI). De acuerdo con Estrella, esos actores pueden acompañar inversiones en mercados de crecimiento como Perú, Chile o Argentina, aunque aplican estándares propios y revisiones exhaustivas sobre la calidad del desarrollo.
En ese proceso, las due diligence analizan en detalle la documentación y el cumplimiento de estándares internacionales, entre ellos los vinculados a la Corporación Financiera Internacional (IFC).
BESS: la otra definición pendiente para el nuevo portafolio
En paralelo, el almacenamiento aparece como una tecnología potencial dentro de la expansión de Celaris Energy, pero todavía condicionada por el marco regulatorio y económico peruano.
La compañía observa actividad en la contratación de energía mediante acuerdos de compraventa de energía (PPA) entre grandes consumidores industriales y mineros, particularmente aquellos que buscan cumplir objetivos de sostenibilidad.
En ese escenario, Celaris Energy ya cuenta con la central Manta certificada para emitir certificados internacionales de energía renovable (I-REC) y prevé replicar esa característica en las nuevas plantas. El objetivo es que sus clientes industriales y distribuidoras puedan acreditar el origen renovable del suministro contratado.
Pero para que las baterías ganen mayor espacio dentro de futuros desarrollos, Estrella considera necesario crear canales de ingresos adicionales capaces de financiar su incorporación.
“Al día de hoy el BESS se está incorporando con el único fin de elevar la calidad de suministro, pero no hay una contraprestación asociada a la implementación de este componente”, apuntó.
Así, mientras Celaris Energy diseña un portafolio de hasta 1.200 MW renovables hacia el cierre de la década, la estrategia no se limita a sumar capacidad. La bancabilidad desde las primeras etapas, los tiempos de permisos y la definición de un esquema que permita remunerar el almacenamiento aparecen como piezas determinantes para transformar ese pipeline en nueva capacidad operativa en Perú.

